Trece años después de la firma de los Acuerdos de Paz que establecieron una agenda de reforma del sistema de seguridad y justicia en Guatemala, la sociedad guatemalteca enfrenta la disfuncionalidad del sistema y la ausencia de medidas claras dirigidas a resolver a fondo la situación. El fracaso de la reforma establecida en la agenda de la paz, la perversión de los principios elementales del espíritu de los Acuerdos, la ausencia sostenida de voluntad política en los gobiernos y legislaturas sucedidas desde la suscripción del Acuerdo de reforma, han sido las principales razones para desarticular el sistema de seguridad, ahora
claramente penetrado por estructuras criminales que funcionan con anuencia del Estado y atentan contra la seguridad, las garantías y los derechos de los habitantes del
país. Guatemala alcanzó en 2008 una tasa de 48 homicidios por 100 mil habitantes,