Konrad Adenauer Stiftung
ARTE, CIENCIA Y TECNOLOGÍA EN EL SIGLO XXI SANTÍSIMA TRILOGÍA DE UNIVERSAL DEVOCIÓN Margarita D’Amico
Escuela de Letras Universidad Católica Andrés Bello
E L D ’ A M I C O / P E Ñ A / N O YA / VA L D I V I E S O / TA B E R N A 2 0 0 5 A Ñ O M U N D I A L D E L A F Í S I C A
B A R R I L
R U P T U R A
D E
E S P O N T Á N E A
D E
D I O S L A
S I M E T R Í A
A R T E ,
C I E N C I A
Y
E N
O B R A
R O L A N D O
L A
D E
T E C N O L O G Í A P E Ñ A
MarcoPáez
U T
19 5 3
•
S A P I E N T I A
• D E I
P R O D U C C I O N E S
• CARACAS VENE ZU ELA
S C I N N O T E
1
4
D
E
N
O
V
I
E
M
B
R
E
•
A •
I
S
T
Museos científicos, parques tecnológicos, ciudades de la música, ciudades de las ciencias, novísimos centros del saber, festivales, eventos multimedia, exposiciones universales con temática científica, como la de Aichi, Japón, centrada en la ecología. Todo un sin fin de actividades reafirmando que en 2005 y más allá, el máximo crisol de la creatividad humana -para bien o para mal- está en esas tres santísimas disciplinas que constituyen el horizonte entero de la vida mental creativa: el arte, la ciencia y la tecnología. Eso sí, juntas y revueltas. Influenciándose mutuamente, sumando lo mejor de cada una de ellas, en libre integración y total resonancia. Si fuera de otra manera, no existirían tantas manifestaciones culturales de la vanguardia contemporánea, abierta a muchísimas personas: Plataformas musicales digitales en la red, videojuegos sofisticadísimos, cine digital, realidad virtual, web art (o net art, cyber art), estética grafitera diseñada para el ciberespacio, hiperrealismo videográfico, cibernético y holográfico, grafismos de biología molecular, música de ondas cerebrales, arquitecturas de diseños deslumbrantes, sonoridades transmutadas en espectros cromáticos, estructuras sonoras ligadas a invisibles y férreas relaciones matemáticas, arte a punta de raíz cuadrada y proezas de la informática. ¿ Y qué decir de bailarines que desafían la física, las reglas del cuerpo humano y de la gravedad? Artistas que indagan acerca de la energía oscura, de la ingravidez, la elasticidad del espacio, la estructura de la materia, esas partículas inefables, el historial cósmico. Percepciones profundas que un tiempo eran propias de los poetas y filósofos, ahora son objeto de investigación de la física. En el Año Internacional de la Física, creado para celebrar el centenario de la Teoría de la Relatividad de Einstein (1905) vemos como, más que en otras épocas, los artistas acuden a la física porque esta ciencia va directamente a la estructura de la materia, a los patrones de la materia, a las leyes que la fundamentan, a la energía. Y los artistas trabajan con patrones. Además transmiten y transforman energía de una manera específica. En un poema, las palabras están ordenadas de una manera específica; las moléculas de nuestro cuerpo están organizadas de una manera específica. Hasta los fenómenos caóticos, discontinuos, tienen sus reglas, su orden, que la geometría de los fractales puede describir y explicar. Es matemática aplicada -la de los fractales- creando una nueva forma de arte. Precisamente la matemática es la otra ciencia reina que ha tenido influencia en el arte de todos los tiempos. Si sólo nos remontamos a las vanguardias históricas del siglo XX encontramos numerosos ejemplos. Los cubistas veían con precisión, geometría, pureza y relaciones lógico-formales matemáticas. Mondrian utilizaba líneas puras, ángulos rectos. Kandinski decía que detrás de la estructura de una pintura yacen configuraciones geométricas que hablan más al alma que al ojo. Llegó a afirmar: “la expresión final de todo arte es número”. Los constructivistas rusos producían pinturas y esculturas basadas en curvas y superficies que podían ser expresadas en fórmulas algebraicas. La geometría también influyó en el minimal art. El arte de las computadoras es pura matemática. Otras ciencias y otras tecnologías han tenido un fuerte impacto en el arte. Eso lo iremos viendo en las conferencias organizadas con motivo de la Exposición de Rolando Peña en la UCAB, El Barril de Dios. Sirva este texto de introducción para decir también que gracias a la ciencia nuestro universo familiar, doméstico, a la escala de nuestro cuerpo, se amplía, se expande. Hay una naturaleza llena de moléculas, de partículas nucleares, radiaciones ultrasensoriales. La expansión fantástica del patrón cosmológico, desde lo ultramicroscópico a lo superastronómico desarrollados por la presencia de la ciencia. Todo eso exige una sensibilidad nueva. Gracias a la ciencia, los artistas han cambiado su visión del mundo y gracias al arte, los científicos aprenden a ver el mundo como un todo interrelacionado. Porque los artistas entienden y sienten intensamente la relación del todo con sus partes. Y eso viene de su alta comprensión sensorial del ritmo, de las formas, de las estructuras. Además en este mundo de crisis individuales y colectivas, necesitamos un equilibrio interno compensador. Esto exige valor. Exige comprender las cosas como un todo, en sus fenómenos, en sus procesos, sus interrelaciones y resonancias. Ya el arte no es pura magia, ni la ciencia es sólo un misterio, y la tecnología también trasciende el milagro de la cotidianidad. Gracias a Dios -gracias al Barril de Dios- estas tres santísimas disciplinas de universal devoción, independientemente de los señores de la paz y de la guerra, nos harán sentir, vivir, y crear al más alto nivel, con la mayor dignidad. Y eso es importante.
M
R U L T I F O
M
2
0
0
5
A
Ñ
O
M
U
N
D
I
A
L
D
E
L
A
F
Í
S
I
C
A