Por Néstor M. Iencenella
ArtÍculo invitado
Resonance
Cambio volumen por dinámica, mal negocio... (primera parte) Pensé que ya no iba a escribir un artículo sobre Loudness War, pero aquí estamos nuevamente. La música es lo que supuestamente todos amamos y nos importa en este gremio; la dinámica en ella es una herramienta que está a disposición de los compositores y debería ser utilizada como recurso para sorprender y “jugar” con quien escucha de manera constante. Las partes bajas hacen que prestemos más atención, mientras que las fuertes nos transportan a una especie de clímax o resolución. Imagínense Carmina Burana o la Quinta Sinfonía de Beethoven sin dinámica; estamos de acuerdo en que la experiencia sonora sería algo totalmente
sound:check
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La industria de la música y el espectáculo
distinto, ¿no? Ya sé, supuestamente soy un antiguo que utilizo ejemplos “pasados de moda” y que nadie escucha; muy bien, puede ser… La dinámica siempre está presente Muchas veces me han dicho que la música moderna no tiene dinámica. ¿Cómo? ¿De verdad creen eso? La dinámica también se manifiesta en la ejecución de un músico; por ejemplo, un bajista haciendo un groove funk acentúa algunas notas mucho más que otras, dando un efecto agradable que aporta musicalidad y claro, groove.