EL VISAJOZO en caliente… OLIGARQUÍA BOGOTANA EN ESTADO DE NERVIOS. La próxima contienda electoral tiene una importancia especial para la clase polítiquera tradicional de la ciudad. Más que una alcaldía o un cargo en un concejo, lo que hay en juego son los cambios trascendentales que para el país significan los acuerdos de paz y que sin duda determinarán que la racha de tres administraciones, en que los clientelistas de los partidos tradicionales, han quedado excluidos, prosiga o se detenga.
Sin embargo el talante de este sector de la ultraderecha, sigue correspondiendo al caudillismo tradicional de la primera mitad del siglo XX. Al gamonalismo uribista, se le ha unido el reemplazo de la iglesia que respaldó a Laureano Gómez y que encontró en el procurador Ordoñez, el adalid de la misma cruzada de restauración, similar a la que dio lugar a la violencia post gaitanista.
Los principales argumentos de estos candidatos tradicionales, son las lógicas dificultades, que ha conllevado la implementación de un modelo de inversión social que jamás habían tenido las anteriores administraciones, hipotecadas a empresarios, comerciantes y gremios de la producción. El sentimiento de revanchismo, debido a la exclusión de la mayoría de empresas que monopolizaron por décadas la contratación distrital, sumado a lo anterior, la fallida revocatoria del mandato Petro, provocan comentarios negativos que magnifican sus propios medios masivos de comunicación. Los mismos, últimamente muestran encuestas en la que son ellos mismos los favoritos, una demostración de su incapacidad.