Remedios Nieto Lorca
¡OOOH, OOOH,
ME CACHIS!
La jirafa Timotea
Timotea, la jirafa, pequeñita todavía, se quería ir de casa.
Su mamá no la dejaba, pues era aún tan pequeña que apenas un palmo alzaba.
Quería ir a Vereda con su maleta de cuadros y su pañuelo de seda.
«No te puedes ir de casa», decía también su papá, «¿Y si algo malo te pasa?».
Un día, muy tempranito y sin que nadie la viera, comenzó a andar despacito,
«Una, dos, tres, cuatro, cinco…». A la sexta no llegó: algo le hizo dar un brinco.
y se alejó y alejó por un sendero sin hierbas. Pero hambre pronto le dio.
¿Qué creéis que le pasó? ¡Sííí!, muy bien pensado, niños: que un cazador la atrapó.
«Me acercaré a aquel arbusto y comeré algunas hojas», relamiéndose de gusto
Un cazador muuuy grandote, vestido de cazador, con sombrero y gran bigote.
se dijo así Timotea. «Andaré con cuidadito para que nadie me vea».
Y ahí tenéis a nuestra amiga,
«¡Quiero salir y no puedo!»,
tratándose de escapar
repetía y repetía
como si fuera una hormiga.
dentro de aquel agujero.
«¡Ayyy!, ¿qué será de mí?,
Lo mismo que Timotea,
¿adónde me llevarán?
Peñusca, la tortuguita,
¡La lección ya la aprendí!».
había huido de isla Tea.
Timotea suspiraba,
También Rayitas, la cebra,
después estiraba el cuello
que fingiendo ser reptil,
y luego se derrumbaba.
huyó como una culebra.
Y otros muchos que así huyeron, creyendo que sus papás demasiado protegieron. Y ahí están nuestros amigos Timotea, Peñusca y Rayas, viéndose presos y huidos en los recintos de un zoo, cerca de Rasputilandia, en la provincia de Moho. Mas no acaba aquí la historia: después de mucho sufrir, Timotea halló su gloria. Y es que en la clase de Marcos, el de los ojos azules, brillantes como dos charcos, decidieron ir un día al zoo de Rasputilandia, llevándose a Eva de guía. Eva era su profesora: querían una mascota y la querían ahora.
ISBN 978-84-18942-07-5
9
788418
942075
En la desbordante imaginación de Marcos y Sergio y el gran esfuerzo de Carlos por ser uno más entre todos los demás niños, caben todos los interrogantes. En su respuesta y capacidad para resolver situaciones límites o de cierta dificultad, transformarlas en algo sencillo y llevarlas a la práctica, también. Son en estos cuentos rimados, donde la amistad la tolerancia, el respeto y la empatía hacia el entorno y la sociedad en general, cobran unos valores que, al ser sembrados en un niño, pueden llegar a fructificar de manera muy positiva.