Ángela Miguel Pellón
Operación Frúver Ilustraciones de
Itziar Hazas
—¡Esto ya no puede ser! —exclamó la señora Albaricoque—. ¡Los niños y niñas de hoy no nos quieren! —Pero no lo entiendo… Somos frescas, dulces y estamos llenas de vitaminas…. —Manzanita trataba de encontrar una explicación a por qué los niños y niñas cada vez comían menos frutas. —Es cierto, todos esos bollos, galletas y alimentos procesados nos han quitado nuestro lugar en los postres, meriendas y desayunos… —se quejó Mandarina. —Y eso que tú y don Plátano sois los favoritos de los niños. Al menos de Pablo y Cristina —le recordó Manzanita.
Como cada tarde después del colegio, Pablo y su hermana Cristina entraron en la cocina, seguidos de Mamá, al grito de «¡¡Queremos merendar!! ¡¡Tenemos hambre!!». Todas las frutas se quedaron muy quietas, esperando a ser una de las elegidas, pero como solía pasar, los niños se decantaron por un batido y unas galletas. —Pero si no aportan más que azúcar… —se lamentó Fresita.
—¿Es que no se dan cuenta de todas nuestras propiedades? Aportamos vitaminas —comenzó la señora Pera—, ayudamos a quitar la sed, estamos provistas de fibra, somos sabrosas y hasta divertidas ¡Cada una de una forma, tamaño y color diferentes! —No os quejéis, vosotros, al menos, alguna vez sois las elegidas, pero nosotras, ¿las verduras?... Si cada vez que alguien nos nombra, los niños no hacen más que poner cara de asco….. —dijo Acelguita casi llorando.
—¡Esto hay que arreglarlo! –exclamó Fresita. —¿Qué es todo este griterío? —preguntó doña Sandía, al oír el escándalo que sus amigas estaban formando. Las frutas le explicaron la situación, y doña Sandía, que ya hacía tiempo había visto el problema que se avecinaba, les prometió encontrar una solución. —Mañana por la noche, quiero reunirme con vosotras y tratar este tema. Tenemos que conseguir que los niños vuelvan a querernos… Es cierto que somos la mejor elección para que crezcan sanos y fuertes, pero ellos aún son jóvenes y no lo saben. Tenemos que llegar hasta los niños y niñas de otra manera.
Doña Sandía apenas pudo conciliar el sueño pensando un plan que pusiera fin a la difícil situación a la que tanto ellas, las frutas, como sus compañeras las verduras se enfrentaban, hasta que, de pronto, se le ocurrió una magnífica idea. La mañana siguiente la pasó nerviosa, estaba deseosa de que llegara la hora acordada para la reunión y poder compartirla con todas sus compañeras. A las once de la noche, cuando la familia ya se había ido a la cama, todas las frutas y Acelguita se juntaron en torno al frutero. Pasados cinco minutos, doña Sandía hizo su aparición y comenzó a hablar:
—Buenas noches, mis queridas frutas y algunas amigas verduras. —Doña Sandía se percató de que de todas las verduras que convivían con ellas, tan solo Acelguita se había dignado a aparecer; no las culpaba, entendía que ellas hacía tiempo que habían dado la batalla por perdida, pero aun así sintió tristeza—. Estamos hoy reunidas para encontrar una solución al grave problema que tenemos….. Los niños no nos comen, no quieren más que golosinas, galletas, bollos… Tenemos que salvar su salud. —¡Es por su salud! —se escuchaban gritos por parte de los asistentes a la reunión.
ISBN 978-84-19106-05-6
9 788419
106056
¿conseguirán las frutas su propósito?
La casita esdrújula