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La terrible soledad del dios muerto

LA TERRIBLE SOLEDAD DEL DIOS MUERTO

Al paso que va la vida cada día sin perro que le ladre todo me habla de soldad y de la muerte de Dios es una lástima que siglos Dios no dé la cara ni al hombre ni a la mujer, almas en pena que se los lleva el diablo que Dios da a entender que nadie tiene que ver con la obra de su creación.

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No creo que exista algo más grave que la soledad de Dios risa de arena, risa de piedra, risa de burla y risa de barro que da la impresión que tiene vergüenza de lo mismo que se supone él ha creado.

Cuánto sufren hombres y mujeres a imagen y semejanza suya por el Dios duro, cruel, seco, fosilizado, arena, piedra, risa, burla y barro muerto que no da señales de vida que las iglesias después de las misas son lujosos cementerios que no se sabe para qué sirve tanto ornamento.

A mí me espanta y aterroriza un Dios sin sentido duro, cruel, seco, de piedra, madera, cera, pan de miga, cruel y ajeno al hombre envuelto en oro, plata, piedras preciosas incienso, mirra y todas esas obscenas riquezas con millones de muertos que no conocen de resurrecciones.

¿Qué de la vida que me duele en todo el cuerpo? ¿Qué del amor que me duele en todo el cuerpo? ¿Qué de mis padres y mis hermanos muertos? ¿Dónde están mis padres y mis hermanos muertos? ¿Dónde están mis amores y recuerdos que no resucitan? Bien que pudieran consolarme de la muerte de Dios.

A mí me parece burla, risa abierta o confesión de parte

la terrible soledad del Dios que no abre la boca. Tantos muertos, millones de masacrados, bombas atómicas, desocupación, explotación, hambre, pobreza, indigencia, y en medio de la catástrofe Dios vive en la abundancia en las Vegas, en el Vaticano, en Acapulco y en cada Iglesia. Risa burlona, riqueza y risa macabra la obesidad.

Dios satisfecho de sí mismo no protesta ni crucifica que los explotadores, la Cosa Nostra y los corruptos gobiernan a sus anchas, dueños de mansiones y trasnacionales no es posible que Dios calle todo el tiempo de larga data ante los mil millones de indigentes y las tres cuartas partes de la población mundial que padece tal desencanto de Dios.

Nada más razonable que un Dios de carne y hueso aquí y ahora que tengo dolor de estómago en todo el cuerpo alma que lleva el diablo, me asaltan las dudas, este dolor que no calma que padezco las de Caín que solo me consuela esta sencilla verdad: “Cualquiera sea la imagen que tengas de Dios queda en paz con Él”

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