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ESPAÑA, POTENCIA MUNDIAL
~ A vista de pájaro, una de las 19 pistas rápidas de tenis de la Rafa Nadal Academy, en Manacor, Mallorca.
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NADA FOMENTA MÁS UN DEPORTE QUE LAS VICTORIAS NACIONALES EN LAS GRANDES COMPETICIONES. CON NADAL CONVERTIDO EN LEYENDA, EL DESPEGUE DE ALCARAZ O LA CONSTANCIA DE GARBIÑE MUGURUZA, NO ES EXTRAÑO QUE LAS ESCUELAS DE TENIS EN NUESTRO PAÍS TENGAN LISTA DE ESPERA.
TEXTO LUIS ARMENGOL
SE PUEDE DECIR sin complejos y en mayúsculas: España es una potencia mundial en tenis. A la inigualable contribución de Rafa Nadal, con sus éxitos y acciones dentro y fuera de la pista, se suman los jóvenes talentos como Carlos Alcaraz y una combativa Garbiñe Muguruza, que no da su brazo a torcer. Pero esta cadena de logros del tenis español, que hoy el público está acostumbrado a que forme parte del paisaje, empezó mucho antes.
Antes de la llegada de los Corretja, Moyá o Ferrero, que pusieron los cimientos de lo que ha venido (y sigue viniendo) después, hubo un tiempo en el que el tenis en blanco y negro comenzó a aportar color al deporte español. Hay un nombre que probablemente no esté en la memoria colectiva pero a quien el tenis español le debe mucho: Manuel Alonso de Areyzaga. No solo era tenista, sino también ingeniero de caminos. Había que ganarse
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la vida y el tenis de comienzos del siglo XX no daba para mucho. Al menos no en España. Fue el primero en tener una proyección internacional y el primero en formar parte del Salón de la Fama, en 1977. Referentes posteriores como Manolo Santana, Andrés Gimeno o Manuel Orantes siguieron sus pasos y marcaron una época que probablemente hubiese tardado más en llegar de no ser por la contribución de aquel donostiarra de familia acomodada y que sin embargo jamás se acomodó.
Espectacular incremento
Pese a que el fútbol continúa siendo el deporte rey en cuanto a número de afiliados, la subida en licencias del tenis español crece a un ritmo vertiginoso. Y lo ha hecho especialmente en los últimos años, a pesar de la pandemia. Según los últimos datos facilitados por el Comité de Licencias y Clasificación de la Real Federación Española de Tenis (RFET), se pasó de 70.151 licencias en 2020 a 80.318 en 2021, lo que supone un incremento del 15% en un solo año. Más allá de los datos, hay un hecho que suele repetirse: a mayor éxito de nuestros deportistas, más crece el interés por sus disciplinas. Ocurrió, por ejemplo, en baloncesto, tras la conquista del primer mundial en 2006. Hasta 2012, el número de licencias se disparó en casi 90.000 y superó las 400.000. El fútbol siempre gozó de buena salud, pero el gol de Iniesta en la final del mundial de 2010 provocó una década gloriosa (de 805.000 licencias a superar el millón). Volviendo al tenis, su evolución es incluso más meritoria porque para su práctica no es obligatorio tener licencia, al contrario que ocurre en golf o en los deportes de contacto.
Desde la base
Otro dato que refuerza el crecimiento del tenis español es el que afecta a las escuelas. Actualmente, según datos de la RFET, estas se encuentran en máximos históricos en todo
| En la página anterior, el futuro y el todavía presente del tenis. Carlos Alcaraz y Rafa Nadal representan los valores por los que el tenis español se ha convertido en una auténtica referencia mundial: tesón, talento y saber estar. el país, rozando el 100% de ocupación y con listas de espera para acceder en muchas de ellas. Las academias más prestigiosas llevan el nombre de tenistas reconocidos que, a base de formar talento, han convertido sus centros en algunos de los más prestigiosos del mundo. La Academia Bruguera, la Equelite de Juan Carlos Ferrero, la Sánchez-Casal, la Rafa Nadal Academy... Las opciones de aprender tenis se han multiplicado en los últimos años. Pero si en algo coinciden todas es que apuestan por la formación integral de sus jugadores, que viven, estudian y juegan en cada centro. El ciclo de preparación suele durar siete temporadas, desde los 12 años hasta los 18, aunque no todos los jugadores lo completan. La inversión en los complejos que llevan el nombre de Juan Carlos Ferrero,
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~ Imagen de una joven Conchita Martínez, una de las grandes tenistas de la historia reciente de España. Excapitana de las selecciones españolas de tenis femenina (2013-2017) y masculina (2015-2017), entrenadora del año en 2021 por la WTA y miembro del Salón de la Fama del Tenis Internacional.
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~ Arriba, la leyenda Manolo Santana posa tras observar un entrenamiento de tenis. Sobre estas líneas, Carlos Moyá y Juan Carlos Ferrero, juntos con varios títulos. A la derecha, Andrés Gimeno durante un Roland Garros.
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Academias como las de Rafa Nadal o Ferrero combinan un avanzado modelo de entrenamiento con una profunda atención a los estudios de los jóvenes
Bruguera o Rafa Nadal –el modelo de entrenamiento de este último está diseñado por su tío Toni–, oscila entre 35.000 euros y 56.000 euros al año, con residencia, dietas y formación académica incluida.
Aunque en estas academias se respira tenis por los cuatro costados, la escolarización cada vez gana más protagonismo. De hecho, para muchos jóvenes el tenis se convierte en un puente para llegar a Estados Unidos, donde siguen desarrollando su carrera, especialmente desde la perspectiva de los estudios. La Bruguera y la Sánchez-Casal fueron pioneras en Europa como academias que concentraban en una misma instalación la formación deportiva y académica, una fórmula que la Rafa Nadal Academy ha llevado al máximo exponente al concentrar en una misma instalación las pistas, una residencia de jugadores y otra de adultos destinada a las familias, además del gimnasio, la clínica deportiva y el museo del jugador.
Un futuro de récords
No cabe duda de que España se ha consolidado como potencia internacional de tenis. Y lo mejor puede estar por llegar. Si Carlos Alcaraz se ha convertido en el nuevo ídolo del tenis masculino –desde el 12 de septiembre, y con tan solo 19 años, está situado en la primera posición del ranking ATP y es el vigente campeón del Abierto de Estados Unidos–, Paula Badosa está viviendo el momento más importante de su carrera: ha jugado en 2022 un total de 28 partidos de los cuales ha ganado 20 y ha conseguido un título, el WTA 500 de Sydney. Solo la supera en puntos la polaca Iga Swiatek, que anda primera de forma muy destacada con 2.136 puntos de ventaja respecto a la catalana.
Las últimas semanas de la temporada han consolidado algunos hitos memorables que engrandecen aún más la leyenda del tenis español. Dos jugadores españoles, Nadal y Alcaraz, han copado el top-2 del ranking ATP; y España se ha convertido en el tercer país con más de un jugador que ha terminado alguna temporada en el número 1, un honor con el que solo cuentan Estados Unidos y Suecia. En su día, Ferrero y Moyá sumaron sus semanas en plena competición, pero no pudieron finalizar una campaña en la cúspide, algo que sí ha conseguido Alcaraz en su año de consagración. Por muy poco, además, España no ha logrado colocar un tercer hombre en el top 10, al quedarse Pablo Carreño en el puesto 13 del ranking.
Aunque el deporte español se haya acostumbrado a las buenas noticias, estos logros no son algo baladí. Es preciso recordar que han pasado ya 20 años desde la última vez que no hubo un español entre los 10 mejores del mundo.Y no es una tarea sencilla, lo que habla y muy bien del nivel alcanzado por el tenis español.
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REVOLUCIÓN FEMENINA
Tanto Garbiñe Muguruza (arriba, en la imagen) como Paula Badosa han sabido coger a la perfección el relevo de leyendas como Arantxa Sánchez Vicario, la primera en alcanzar el número uno de la WTA y la única hasta la fecha en serlo tanto en individuales como en dobles, o Conchita Martínez, con la carrera más larga en el tenis femenino español y la que más torneos individuales ha ganado (33).