BLIO I B A L
ÓSOFO FIL
D A E C L E T
La a a h í f tra istoria o os s o l fi vés de l a it r c s de libr a nu S m o y s AD A N MF Y ERNER Y CHRIS ME
Título original The Philosophers’ Library Edición David Breuer, Tom Kitch, Jennifer Barr Diseño Anna Stevens, Paileen Currie, James Lawrence, Kevin Knight Documentación iconográfica Katie Greenwood, Bella Skertchly, Sharon Dortenzio Traducción Antonio Díaz Pérez Coordinación de la edición en lengua española Cristina Rodríguez Fischer Primera edición en lengua española 2022 © 2022 Naturart, S.A. Editado por BLUME Carrer de les Alberes, 52, 2.º, Vallvidrera 08017 Barcelona Tel. 93 205 40 00 e-mail: info@blume.net © 2022 del texto Adam Ferner y Chris Meyns © 2022 Quarto Publishing plc, Londres I.S.B.N.: 978-84-18725-68-5 Depósito legal: B. 16063-2021 Impreso en Singapur Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, sea por medios mecánicos o electrónicos, sin la debida autorización por escrito del editor.
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CONTE N I DO INTRODUCCIÓN
6
DIVISIONES NATURALES (2500–300 a. C.) 12 CRUCES DE FRONTERAS (300 a. C.–200 d. C.) 40 ASIMILACIÓN (200–600) 68 REGÍMENES DE LA VERDAD (600–1000) 98
ESTADOS EQUILIBRADOS (1000–1450) 124 FRONTERAS ABIERTAS (1450–1850) 168 GRANDES RELATOS (1850–2000) 208 CONCLUSIÓN: POSIBLES FUTUROS (2000–) ADENDA
244
254 256
GLOSARIO
LECTURAS RECOMENDADAS
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NOTA SOBRE LOS NOMBRES Y LOS TÍTULOS DE LAS OBRAS ÍNDICE
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CRÉDITOS DE LAS IMÁGENES AGRADECIMIENTOS
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ACERCA DE LOS AUTORES
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259
INTRODUCCIÓN DERECHA
Destrucción de libros ordenada por Qin Shi Huang, siglo xviii, China En la imagen, pintada en un pergamino de seda por un artista desconocido, se ve al emperador chino ordenando la quema de libros así como el entierro en vida de eruditos ruístas. Tras haber sido donada por los herederos de Henri Bertin, interventor francés del siglo xviii de la Compañía de las Indias Orientales, la pintura se encuentra en la actualidad en la Biblioteca Nacional de París. INFERIOR
Quema de la Biblioteca de Alejandría, 1532, Alemania Esta xilografía del diseñador alemán Hans Weiditz representa al supuesto fundador de la biblioteca, Ptolomeo Filadelfo, quien, desesperado ante la conflagración, se ve obligado a elegir qué libros salvar. La imagen se encuentra en un libro titulado De Remediis Utriusque Fortuna («Sobre los remedios de la buena y la mala fortuna»).
{ 6 } Introducción
L
os libros son sorprendentemente difíciles de quemar. El papel con el que se fabrican suele ser tan compacto que no tiene el suficiente oxígeno como para que pueda arder con facilidad. Eso no ha impedido que la gente lo haya intentado. Aunque el libro, tal y como lo conocemos hoy (fajos de papel impresos y encuadernados), es una innovación relativamente reciente, la historia de la quema de obras literarias es tan dilatada como inquietante. Entre las primeras quemas de las que se tiene constancia se encuentran las del 221 a. C., ordenadas por el primer emperador de la dinastía Qin como forma de proclamar la ideología antirruísta de su nuevo imperio. Durante estas, se quemaron ingentes cantidades de pergaminos y otros escritos. También está el arrasamiento de la Biblioteca de Alejandría por parte de las fuerzas romanas dirigidas por Julio César en el marco de su campaña contra el Egipto ptolemaico. En el siglo xii, los partidarios de Muhammad Bajtiiar Jalyi quemaron la biblioteca de la Universidad de Nalanda, en India, lo que, según se cuenta, dio lugar a un incendio que tardó meses en extinguirse. Las calles de Florencia se cubrieron de ceniza tras la llamada «hoguera de las vanidades», la cual se produjo de forma espontánea en 1497; además, en 1562, el obispo Diego de Landa Calderón ordenó la quema de libros mayas en la ciudad de Maní, en Yucatán, México. Algo más tarde, en 1814, las fuerzas británicas incendiaron la Biblioteca del Congreso de Washington como represalia por los ataques estadounidenses en Canadá. Y en la década de 1930, el partido nacionalsocialista alemán llevó a cabo una amplia campaña de quemas ceremoniales de libros en toda Alemania y Austria dirigida a la destrucción de la literatura antifascista o socialista y a las obras de autores judíos. ¿Por qué querría nadie quemar un libro? Porque los libros son, en más de un sentido, incendiarios. Son poderosos. La página impresa puede contener ideas radicales, de ahí que los libros puedan ser objeto de censura, incluso de odio. Son símbolos, claves y portadores de explosivas y desafiantes filosofías que otros grupos pueden querer erradicar. La quema de libros es, como la destrucción de yacimientos arqueológicos y los ataques a monumentos religiosos, una forma de agresión cultural. Esta práctica desempeña en la actualidad un papel tan importante en la guerra como lo hizo en el pasado; sirvan de ejemplo los daños sufridos por la Biblioteca y el Archivo Nacional de Irak en Bagdad durante la invasión de dicho país en 2003 por parte de Estados Unidos y las fuerzas aliadas. Los 8000 textos raros que ardieron cuando el grupo militante Dáesh (el ISIS, el autoproclamado Estado Islámico) detonó una bomba en la Biblioteca Pública de Mosul en 2015 son algunas de las pérdidas más recientes, pero no serán las últimas. Es el poder de los libros lo que hace que las quemas en sí resulten demostraciones de poder. Son amenazas y expresiones
Introducción { 7 }
DERECHA
Los Uliánov, 1920, Moscú En esta foto familiar vemos a Vladímir Lenin, en la parte inferior izquierda, sentado junto a su esposa, Nadezhda Krúpskaya, mientras que la hermana de este, Anna Elizarova-Ulyanova, se encuentra a la derecha del todo. En la fila de atrás está Maria Ulyanova, la cual tiene una mano sobre su hijo, Lenin. Dmitri Uliánov, hermano del pensador, tiene en brazos un enorme gato y está junto al hijo adoptivo de Anna Elizarova-Ulyanova, Georgy Lozgachyov-Elizarov INFERIOR IZQUIERDA
Fotografía de Lev Nikoláievich Tolstói, h. 1900, Rusia En esta fotografía de los últimos años de Lev Nikoláievich Tolstói, la cual se encuentra en la Colección del moscovita Museo Estatal Ruso, vemos al autor sosteniendo una hoja de papel. En sus novelas, la ropa suele ser un indicativo de la talla moral, por lo que es probable que la elección de la sencilla blusa negra de la imagen fuera un reflejo de la adhesión del escritor al ascetismo pacifista. INFERIOR DERECHA
Lenin, El desarrollo del capitalismo en Rusia, 1899, A. Leifert, San Petersburgo, Rusia Esta portada con una marca de agua procede de la primera edición del texto de Lenin. La fuente tipográfica cirílica sans serif está en consonancia con la estética ascética relacionada con el leninismo.
{ 220 } grandes relatos
En el centro de toda esta agitación estuvo El desarrollo del capitalismo en Rusia (1899), libro del teórico ruso Vladímir Ilich Uliánov (1870-1924), más conocido como Lenin. El texto, escrito durante su exilio en Siberia y publicado bajo el seudónimo de Vladímir Ilyin, es un análisis marxista muy documentado sobre el estado de la sociedad rusa. Basándose en una amplia variedad de monografías políticas y filosóficas, artículos y datos estadísticos, Lenin presenta pruebas para demostrar el declive del feudalismo en Rusia y la creciente división de clase, indicativo del capitalismo. El autor abogó por una alianza obrero-campesina contra la clase capitalista, un llamamiento a las armas que recibió un amplio apoyo y condujo a la victoria de los bolcheviques. Bajo el mando de Lenin, el nuevo Gobierno pretendió hacer realidad los ideales comunistas descritos en El capital, de Marx (véase pág. 210), por lo que se propuso acabar con las jerarquías de la aristocracia y darle el poder a los trabajadores y al campesinado. Por desgracia, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (la URSS) estaba destinada a no alcanzar estas ambiciones filosóficas y políticas, al igual que muchos de los estados-nación que siguieron su estela.
6 Formalidades Uno de los textos fundacionales de la filosofía matemática es Principia mathematica (1910), de Bertrand Russell y Alfred North Whitehead. Esta obra sobre las matemáticas y la lógica simbólica está, a su vez, muy en deuda con la Begriffsschrift (que significa, a grandes rasgos, «ideografía» o «conceptografía») de 1879 y con Fundamentos de la aritmética (1893), del pensador alemán antisemita Gottlob Frege. La obra de Edmund Husserl tuvo como objetivo la creación de un proyecto más amplio de formulación de fundamentos estrictos para la filosofía como ciencia. En Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica (1913), Husserl ofrece un esquema sistemático para la creación de un nuevo método filosófico: la fenomenología, o el estudio de los rasgos y las dimensiones experienciales de la conciencia. La construcción lógica del mundo (1928), de Rudolf Carnap, es uno de los principales textos surgidos del conjunto de pensadores conocido como Círculo de Viena, el cual contó también con, entre otros, Moritz Schlick, Rose Rand, Otto Neurath, Kurt Gödel y Karl Popper. En este texto se aboga por el «positivismo lógico» (o «empirismo lógico»), una metodología que establece una distinción tajante entre las disciplinas de la ciencia y la filosofía y aborda la utilidad de la segunda en relación con la primera. La mejor manera de utilizar la filosofía es al servicio de la ciencia, para analizar desde una perspectiva lógica las afirmaciones científicas, las cuales (a diferencia de las emitidas por los metafísicos) se pueden verificar mediante la investigación empírica. Además de exponer cómo podemos sistematizar el conocimiento científico, el libro ofrece a los lectores una herramienta con la que poder identificar aquellas afirmaciones significativas que merecen examinarse con un enfoque científico: El significado de un enunciado reside en el hecho de que expresa un estado de cosas (concebible, pero no necesariamente existente). Si un enunciado (aparente) no expresa un estado de cosas (concebible), entonces no tiene sentido; solo tiene apariencia de enunciado. El método antimetafísico y científico de Carnap (al que habrá quienes consideren «cientifista») llegó a Gran Bretaña de manos de Logical Positivism and Analysis («Positivismo lógico y análisis lógico»; 1933), de Lizzie Susan Stebbing. Después, lo popularizó aún más Lenguaje, verdad
grandes relatos { 221 }
La biblioteca del filósofo es un repaso excepcional de los libros que han marcado el desarrollo de la filosofía desde la Antigüedad hasta el nuevo milenio. Los Vedas
Margaret Cavendish, El mundo resplandeciente
I Ching
Immanuel Kant, Antropología
Confucio, Analectas
Baruch de Spinoza, Ética
Safo, Oda a Afrodita
Anna Maria van Schurman, The Learned Maid
Platón, El banquete Fintis, Sobre la templanza de la mujer Bān Zhāo, Nuˇ‥jiè Marco Aurelio, Meditaciones Patañjali, Yogas sutras El Corán
Sor Juana Inés de la Cruz, Respuesta a sor Filotea de la Cruz Catalina la Grande, Nakaz Karl Marx, El capital Virginia Woolf, Una habitación propia
Al-Farabi, La ciudad ideal
Anna Julia Cooper, A Voice from the South
Avicena, Kitāb al-Shifā’
Nishida Kitarō, Indagación del bien
Maimónides, Guía de perplejos
Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo
Emperatriz Xú, Neixun
Frantz Fanon, Los condenados de la tierra
Murasaki Shikibu, La novela de Genji
Simone de Beauvoir, El segundo sexo
Hildegarda de Bingen, Scivias
Mao Zedong, El libro rojo
Cristina de Pizán, La ciudad de las damas
Ayn Rand, La virtud del egoísmo
Teresa de Ávila, El castillo interior
Audre Lorde, La hermana, la extranjera
Wáng Yángmíng, Chuán xí lù
Judith Butler, El género en disputa
Anton Wilhelm Amo, Dissertatio inauguralis de humanae mentis apatheia
Greta Thunberg, Cambiemos el mundo Sara Ahmed, Vivir una vida feminista
ISBN 978-84-18725-68-5
9 788418 725685