Director: Pbro. Víctor Manuel Mendoza Orozco / Editor y Diseñador: Eidorian Garushia S. / E-mail: eidorian.garushia.s@gmail.com / Facebook:. gotitasdefe.jarene
Núm. 12
Cooperación Voluntaria
La Beata Ana Catalina Emmerick, fue una monja agustina canóniga, mística, estigmatizada y visionaria alemana. Nació en Flamske, una comunidad agraria, actualmente en la diócesis de Münster en Westfalia, y murió en Dülmen a los 49 años.
“Cuando ustedes dicen: ‘Jesús, en ti confío’, esto debe abarcarlo todo; pues si confían en Su misericordia, entonces tienen que confiar en que la misma Divina Misericordia los apoya y los sostiene a lo largo de cada situación, de cada prueba de fe. Pues la misericordia de Dios es Su Divina Voluntad para ustedes, así como el Amor Santo es la Divina Voluntad de Dios.”
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Es tiempo de esperar nuevas indicaciones de parte de Jesús, mientras tanto… ESTAMOS EN TIEMPO DE PASCUA!!!! Pero ¿Qué es la pascua? ¿Cómo sabemos que estamos en éste tiempo? Pág.7
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Desde el domingo de Ramos y durante toda la Semana Mayor; los feligreses de la parroquia se reúnen para vivir y honrar lo que Nuestro Señor experimentó y vivió al dar la vida por todos nosotros. Aquí te decimos algunos momentos significativos de Su Pasión por todos nosotros. Pág. 3
Celebración personal de la Divina Misericordia Si tu no puedes atender una celebración organizada, hay muchas formas de celebrar personalmente, tal como rezar la Coronilla de la Divina Misericordia, leer las Sagradas Escrituras o leer selecciones del Diario de la Beata Hermana Faustina (Divina Misericordia en mi alma), especialmente textos referentes a la Fiesta. Algunos encuentran que es gran ayuda escuchar cassettes de enseñanzas e himnos sobre la Divina Misericordia. Otros miran vídeos sobre el mensaje de la Divina Misericordia y la vida de la Hermana Faustina. Además de esto deberíamos encontrar oportunidades para actos personales de misericordia. La Fiesta de la Divina Misericordia se celebra el primer MENSAJE DE JESÚS DE LA MISERICORDIA Domingo después del Domingo de Pascua. Una devoción especial se comenzó a esparcir por el mundo ¿Por qué te confundes y te agitas ante los problemas de la entero a partir del diario de una joven monja polaca en 1930. vida? Déjame el cuidado de todas tus cosas y todo te irá mejor. El mensaje no es nada nuevo, pero nos recuerda lo que la Iglesia siempre ha enseñado por medio de las Sagradas Cuando te entregues a Mí, todo se resolverá con tranquilidad Escrituras y la tradición: que Dios es misericordioso y que según mis designios. No te desesperes, no me dirijas una perdona y que nosotros también debemos ser misericordiosos oración agitada, como si quisieras exigirme el cumplimiento y debemos perdonar. Pero en la devoción a la Divina de tus deseos. Cierra los ojos del alma y dime con calma: Misericordia este mensaje toma un enfoque poderoso que llama a las personas a un entendimiento más profundo sobre ¡JESÚS YO CONFÍO EN TI! el Amor ilimitado de Dios y la disponibilidad de este Amor a todos – especialmente a los más pecadores. El mensaje y la Evita las preocupaciones angustiosas y los pensamientos sobre devoción a Jesús como la Divina Misericordia esta basada en lo que puede suceder después. No estropees mis planes los escritos de la Santa María Faustina Kowalska, una monja queriéndome imponer tus ideas. Déjame ser DIOS y actuar polaca sin educación básica que, en obediencia a su director con libertad. Entrégate confiadamente a Mí. Reposa en Mí y espiritual, escribió un diario de alrededor de 600 páginas que deja en mis manos tu futuro. Dime frecuentemente: relatan las revelaciones que ella recibió sobre la Misericordia de Dios. Aún antes de su muerte en 1938 se comenzó a ¡JESÚS YO CONFÍO EN TI! esparcir la devoción a la Divina Misericordia. El mensaje de Misericordia es que Dios nos Ama – a Lo que más daño te hace es tu razonamiento y tus propias todos- no importa cuan grande sean nuestras faltas. Él quiere ideas y querer resolver las cosas a tu manera. Cuando me que reconozcamos que Su Misericordia es más grande que dices, ¡JESÚS YO CONFÍO EN TI!, no seas como el paciente nuestros pecados, para que nos acerquemos a Él con que le dice al médico que lo cure, pero le sugiere el modo de confianza, para que recibamos su Misericordia y la dejemos hacerlo. Déjate llevar con mis brazos divinos, no tengas derramar so bre otro s. De tal manera de que todos miedo, yo te amo. Si crees que las cosas empeoran o se participemos de Su Gozo. Es un mensaje que podemos complican a pesar de tu oración, sigue confiando, cierra los recordar tan fácilmente como un ABC. ojos del alma y confía. Continúa diciéndome a toda hora: A — Pide su Misericordia. Dios quiere que nos acerquemos a Él por medio de la oración constante, arrepentidos de nuestros pecados y pidiéndole que derrame Su Misericordia sobre nosotros y sobre el mundo entero
¡JESÚS YO CONFÍO EN TI!
Necesito las manos libres para poder obrar. No me ates con tus preocupaciones inútiles. Satanás quiere eso: agitarte, angustiarte y quitarte la paz. Confía sólo en Mí. Reposa en Mí. B — Sé misericordioso – Dios quiere que recibamos Su Entrégate a Mí. Yo hago los milagros en la proporción de la Misericordia y que por medio de nosotros se derrame sobre entrega y confianza que tienes en Mí. Así que no te los demás preocupes, echa en mi todas tus angustias y duerme tranquilo. Dime siempre: C — Confía completamente en Jesús – Dios nos deja saber que las gracias de su Misericordia dependen de nuestra ¡JESÚS YO CONFÍO EN TI!... confianza. Mientras más confiemos en Jesús, más recibiremos. Y verás grandes milagros.
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TE LO PROMETO POR MI AMOR.
El Domingo de Ramos abre solemnemente la Semana Santa, con el recuerdo de las Palmas y de la pasión, de la entrada de Jesús en Jerusalén y la liturgia de la palabra que evoca la Pasión del Señor en el Evangelio de san Lucas. Entramos en la Pasión y anticipamos la proclamación del misterio, con un gran contraste entre el camino triunfante del Cristo del Domingo de Ramos y el Viacrucis de los días santos. Nadie ha hecho en la historia de la humanidad lo que hizo Cristo por todos los hombres. Por eso también estimo que es un hecho de justicia volver a mirar Su Cruz y pensar, profundamente, en aquello que cada uno debe hacer con su Sangre, para que su derramamiento no sea en vano en nuestras vidas. CORONA DE ESPINAS, corona de Sabiduría: Los sufrimientos procurados por la corona de espinas, en su Cabeza, pueden invitarnos a reflexionar sobre la importancia de tener una mente, un pensamiento, una razón, purificados por su Sangre Divina. Pensemos en cada espina, en toda una corona del dolor, para limpiar nuestra mente y dotarla de recta intención, de nobleza, honestidad, pensamiento noble y sincero, pronto a motivar conductas justas y equitativas. HAN PERFORADO MIS MANOS: Los evangelios frecuentemente señalan aquellos momentos en los cuales Jesús, paso por los pueblos, sanando, curando, bendiciendo, perdonando. Cuantas veces esas manos acariciaron el alma de miles. Ahora clavadas en la Cruz, derraman sangre que se extiende hasta las extremidades. Si el nos perdono. Si El acarició el rostro de miles, nuestras manos ¿no deberían hacer lo mismo? No usemos las manos para disparar un arma y aniquilar a alguien. Un CLAVO ATRAVESO SUS PIES: “Yo soy el Camino, la verdad y la vida (Jn 14, 6) dice Jesús. Y su Santa Madre, María Santísima, nos instruye en Cana: “hagan lo que él les diga” (Jn 2,5) y aquí está señalado el camino, la vía de la salvación por la que debemos transitar. Pero ¿Cuál es la ruta que nosotros seguimos? ¿Quién ha ido a la universidad y ha dicho: yo vengo aquí para ser santo? ¿Quién lleva a su hijo a una escuela para que lo formen en la santidad? Con el pretexto de separar la Iglesia y Estado, se han combatido principios valiosísimos no solo para el creyente, sino para toda persona de buena voluntad… Los pies atravesados han derramado una sangre que nos muestra el sendero más puro y digno para caminar. HAN FLAGELADO MI ESPALDA: Aquel cuerpo que se preparaba para cargar los pecados de quienes lo ofendían para liberarlos y justificarlos, tenía que, según sus feroces verdugos sufrir debilitamiento de sus fuerzas, experimentar dolor, soportar ofensas al pudor…El llevaría sobre su espalda el de la Cruz, el peso de nuestros pecados. ¿Qué carga nuestra espalda, que haga bien a la humanidad y proclame la gloria de Dios? Es una pregunta que deberíamos hacernos. ¿Llevamos con amor nuestras propias fatigas, y en casos, algunas del prójimo también? Y AL INSTANTE SALIO SANGRE Y AGUA: una lanza ha abierto el costado de Cristo. El corazón de JESUS abrió la puerta que vería la Iglesia naciente y cada uno de los Sacramentos, puestos a Disposición del creyente para que siguiera el rumbo que lleva a la vida eterna. El más importante de todos LA EUCARISTIA, que nace de la sangre que brota de su propio corazón.
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Mi siguiente visión fue tan misteriosa que no puedo explicarla y ni aún relatarla de manera clara. Me pareció que el alma y cuerpo de Jesús eran llevados juntos fuera del sepulcro, sin estar el primero, sin embargo, completamente reunido al último, el cual permanecía aún inanimado. Creí ver dos ángeles, que estaban de rodillas y adorando en la cabeza
y
los
pies
del
sagrado
cuerpo,
levantarlo
–
manteniéndolo en la misma posición con la que yacía en la tumba – y llevarlo descubierto y desfigurado con heridas a través de la roca, la cual tembló mientras pasaban. Me pareció entonces que Jesús presentaba su cuerpo, marcado con los estigmas de la Pasión, a su Padre Celestial, quien, sentado en un trono, estaba rodeado por innumerables coros de ángeles, felizmente ocupados en verter himnos de adoración y jubileo. En este momento la roca fue tan violentamente sacudida, desde la misma cima hasta la base, que tres de los guardias cayeron y se volvieron casi insensibles. Los otros cuatro se habían ido para entonces, habiendo ido a la ciudad para conseguir algo. Los guardias que fueron así postrados atribuyeron el repentino impacto a un terremoto; pero Cassius (uno de los guardias), quien, aunque inseguro acerca de lo que todo esto podría presagiar, y que aún tenía un presentimiento interior de que era el preludio de algún evento estupendo, quedó traspasado en ansiosa expectación, esperando ver lo que vendría después. Los soldados que habían partido a Jerusalén pronto regresaron. De nuevo contemplé a las santas mujeres; habían terminado de preparar las especies, y estaban descansando en sus aposentos privados; no extendidas sobre sus amanecer,
almohadas, sino reclinadas contra las cobijas, las cuales fueron enrolladas. Deseaban ir al sepulcro antes del
porque temían encontrarse con los enemigos de Jesús, pero la Virgen Bendita, quien estaba absolutamente renovada y llena de
fresco coraje desde que había visto a su Hijo, las consoló y les recomendó dormir por un tiempo, y luego ir sin miedo a la tumba, ya que nada malo les pasaría; después de lo cual inmediatamente siguieron su consejo, y se esforzaron en dormir. Fue hacia las once de la noche que la Virgen Bendita, incitada por irrefrenables sentimientos de amor, envolvió un manto gris alrededor de ella, y abandonó la casa completamente sola. Cuando la vi hacer esto, no pude evitar sentirme ansiosa, y decirme a mí misma, “¿Cómo es posible para esta santa Madre, que está tan exhausta por la angustia y el terror, aventurarse a caminar completamente sola por las calles a semejante hora?”. La vi ir primero a la casa de Caifás, y luego al palacio de Pilatos, el cual estaba a gran distancia de allí; la observé a través de todo aquel solitario viaje por aquella parte que había sido transitada por su Hijo, cargado con su pesada Cruz; ella se detuvo en cada lugar en donde nuestro Salvador hubo sufrido particularmente, o recibido cualquier nuevo ultraje por parte de sus bárbaros enemigos. La apariencia de ella, mientras caminaba lentamente, era aquella de una persona buscando algo; frecuentemente se inclinaba al piso, tocaba las piedras con sus manos, y luego las inundaba de besos, si la preciosa sangre de su amado Hijo estaba sobre ellas. Dios le confirió en este momento particulares luces y gracias, y fue capaz, sin el menor grado de dificultad, de distinguir cada lugar santificado por los sufrimientos de él. La acompañé a través de todo su piadoso peregrinaje, y me esforcé en imitarla hasta el límite de mis fuerzas, tanto como mi debilidad me permitiera. Tan pronto como un débil destello del amanecer apareció en el este, vi a Magdalena, María la hija de Cleofás, Johanna Chusa, y Salomé, dejar el Cenáculo, estrechamente envueltas en sus mantos. Portaban manojos de especies; y una de entre ellas tenía una vela prendida en su mano, la cual se esforzaba por ocultar debajo de su manto. Las vi dirigir sus pasos temblorosos hacia la pequeña puerta en la casa de Nicodemo. Contemplé el alma de nuestro Señor entre dos ángeles, quienes estaban con atuendo de guerreros: era brillante, luminosa, y resplandeciente como el sol al mediodía; penetró la roca, tocó el sagrado cuerpo, pasó a su interior, y los dos fueron instantáneamente unidos, y se hicieron uno. Vi entonces los miembros moverse, y todo el cuerpo de nuestro Señor, estando reunido a su alma y a su divinidad, se levantó y se desembarazó de la sábana enrollada: toda la cueva fue iluminada y era luminiscente. Vi entonces el cuerpo glorificado de nuestro Señor levantarse, y pasó a través de la dura roca tan fácilmente como si esta última estuviera hecha de alguna sustancia dúctil. La tierra se sacudió, y un ángel en el atuendo de guerrero descendió desde el Cielo con la velocidad de la luz, entró a la tumba, levantó la piedra, la colocó sobre el lado derecho, y se sentó sobre ella. Ante esta terrible vista los soldados cayeron al suelo, y permanecieron allí aparentemente sin vida. Cuando Cassius vio la brillante luz que iluminaba la tumba, se acercó al lugar en donde el sagrado cuerpo había estado ubicado, miró y tocó las telas de lino en las que había sido envuelto, y abandonó el sepulcro, proponiéndose ir e informar a Pilatos sobre todo lo que había sucedido. Sin embargo, se detuvo poco tiempo para observar la progresión de los eventos; ya que aunque había sentido el terremoto, visto al ángel mover la piedra, y observado la tumba vacía, no había visto todavía a Jesús. En el mismo momento en que el ángel entró en el sepulcro y la tierra se movió, vi a nuestro Señor aparecerse a su santa Madre en el Calvario. Su cuerpo era hermoso y luminiscente, y su belleza era la de un ser celestial. Estaba vestido con un gran manto, el cual en un momento parecía deslumbrantemente blanco, mientras flotaba en el aire, ondeando de aquí para allá con cada soplo de viento, y que al siguiente reflejaba miles de brillantes colores al pasar sobre este los rayos del sol. Sus grandes heridas abiertas relumbraban brillantemente, y podían ser vistas a gran distancia: las heridas en sus manos eran tan grandes que un dedo podría ser puesto dentro de ellas sin dificultad; y rayos de luz procedían de ellos, divergiendo en dirección de sus dedos. Las almas de los patriarcas se inclinaban ante la Madre de nuestro Salvador, y Jesús le habló a ella respecto a su Resurrección, contándole muchas cosas, las cuales he olvidado. Le mostró a ella sus heridas; y María se postró para besar sus sagrados pies; pero él tomó su mano, la levantó, y desapareció.
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EL PECADO IMPERDONABLE: MENOSPRECIAR LA MISERICORDIA DE DIOS
NO DEBEMOS MENOSPRECIAR NI SU JUSTICIA NI SU MISERICORDIA
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Cuenta esta leyenda que, cuando metieron a Jesús al sepulcro que les había dado José de Arimatea, dentro de la cueva había un conejo escondido, que muy asustado veía cómo toda la gente entraba, lloraba y estaba triste porque Jesús había muerto. El conejo se quedó ahí viendo el cuerpo de Jesús cuando pusieron la piedra que cerraba la entrada y lo veía y lo veía preguntándose quien sería ese Señor a quien querían tanto todas las personas. Así pasó mucho rato, viéndolo; pasó todo un día y toda una noche, cuando de pronto, el conejo vio algo sorprendente: Jesús se levantó y dobló las sábanas con las que lo habían envuelto. Un ángel quitó la piedra que tapaba la entrada y Jesús salió de la cueva ¡más vivo que nunca! El conejo comprendió que Jesús era el Hijo de Dios y decidió que tenía que avisar al mundo y a todas las personas que lloraban, que ya no tenían que estar tristes porque Jesús había resucitado. Como los conejos no pueden hablar, se le ocurrió que si les llevaba un huevo pintado, ellos entenderían el mensaje de vida y alegría y así lo hizo. Desde entonces, cuenta la leyenda, el conejo sale cada Domingo de Pascua a dejar huevos de colores en todas las casas para recordarle al mundo que Jesús resucitó y hay que vivir alegres. Cuando Jesús se fue al cielo después de resucitar, los primeros cristianos fijaron una época del año, la Cuaresma, cuarenta días antes de la fiesta de Pascua, en la que todos los cristianos debían hacer sacrificios para limpiar su alma. Uno de estos sacrificios era no comer huevo durante la Cuaresma. Entonces, el día de Pascua, salían de sus casas con canastas de huevos para regalar a los demás cristianos. Todos se ponían muy contentos, pues con los huevos recordaban que estaban festejando la Pascua, la Resurrección de Jesús. Uno de estos primeros cristianos, se acordó un día de Pascua, de lo que hacían los egipcios y se le ocurrió pintar los huevos que iba a regalar. A los demás cristianos les encantó la idea y la imitaron. Desde entonces, se regalan huevos de colores en Pascua para recordar que Jesús resucitó. Poco a poco, otros cristianos tuvieron nuevas ideas, como hacer huevos de chocolate y de dulce para regalar en Pascua. Son esos los que regalamos hoy en día. La costumbre más extendida alrededor del mundo, para celebrar la Pascua, es la regalar huevos de dulce o chocolate a los niños y a los amigos. A veces, ambas tradiciones se combinan y así, el buscar los huevos escondidos simboliza la búsqueda de todo cristiano de Cristo resucitado.
El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el altar en las manos del sacerdote". (San Francisco de Asís)
El Sábado Santo no es una jornada triste. Nos reunimos en la capilla de la Santísima Trinidad para esperar la luz que nos guía y enseña que El Señor ha vencido al demonio y al pecado, y dentro de pocas horas vencerá también a la muerte con su gloriosa Resurrección. Nos ha reconciliado con el Padre celestial: ¡ya somos hijos de Dios!
Hagamos propósitos de agradecimiento, que tengamos la seguridad de que superaremos todos los obstáculos, sean del tipo que sean, si nos mantenemos bien unidos a Jesús por la oración y los sacramentos. El mundo tiene hambre de Dios, aunque muchas veces no lo sabe. Tengamos la valentía de aquellos dos hombres -Nicodemo y José de Arimatea-, que durante la vida de Jesucristo mostraban respetos humanos, pero que en el momento definitivo se atreven a pedir a Pilatos el cuerpo muerto de Jesús, para darle sepultura. O la de aquellas mujeres santas que, cuando Cristo es ya un cadáver, compran aromas y acuden a embalsamarle, sin tener miedo de los soldados que custodian el sepulcro.
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La pascua celebra la resurrección de Jesucristo, victorioso sobre la muerte. Su victoria es nuestra victoria. Verdad fundamental de la fe cristiana. Un canto pascual a esta fiesta la llama "La reina de todas la estaciones," "día esplendoroso," "la fiesta regia de todas las fiestas". Éste es el día que hizo el Señor. La Iglesia se reúne felizmente cansada después de la intensidad de la Vigilia Pascual. El Padre nos recibe en casa, como al hijo pródigo, nos agasaja con un banquete y nos da una túnica nueva. Según San León Magno, Jesús se apresuró a resucitar cuanto antes porque tenía prisa en consolar a su Madre y a los discípulos. Ya han pasado los 40 días del ayuno cuaresmal. Hoy comenzamos "los Cincuenta Días de la Pascua," siete semanas más un día–una "semana de semanas" desde ahora hasta la fiesta de Pentecostés. En estos cincuenta días nuestro Señor resucitado. Nuestro maravilloso Jardinero planta su cruz entre nosotros como nuevo árbol de la vida. "La paz (shalom) esté con ustedes" este saludo nos llama a reflexionar. Jesús les dice tres veces shalom , calma, reciban el Espíritu Santo. No importa que situación estemos viviendo, no importa cuan grande sea el dolor en nuestra vida, Jesús quiere traer el Shalom, y no una vez, siempre. Sólo El puede darnos esa paz que necesitamos, sólo tenemos que aceptarlo a El en nuestra vida y dejar toda preocupación en sus manos. Lo que Jesús introduce en la vida de las personas es la liberación de la culpa, el miedo, de la ansiedad ante el futuro shalom viene a traer paz, bendición, armonía, reconciliación, confianza ante la existencia. Shalom implica en la mentalidad hebrea "la Paz". ¿En qué situaciones creemos que necesitamos este shalom que nos trae Jesús?
La Pascua es una fiesta que varía de año a año en relación con nuestros calendarios, pues está basada en el calendario Judío que se guía por la luna. El día central para calcular la Pascua y la cuaresma es el día de la Resurrección del Señor. Para saber la fecha de la cuaresma y su inicio, el miércoles de ceniza, debemos contar 40 días hacia atrás desde el domingo anterior al domingo de Resurrección (domingo de ramos o de palmas). Después del domingo de Resurrección se cuentan 40 días hasta la Ascensión (aunque la fiesta se celebra el Domingo siguiente); una semana después de la Ascensión se celebra Pentecostés (aunque bíblicamente ocurre a los 50 días de la Resurrección). ¿Cómo se calcula la Fecha de la Pascua de Resurrección? La Iglesia Católica quiso ya desde un principio, conmemorar la muerte de Jesús el mismo día que lo relatan los evangelios. Ha sido tradición en los judíos celebrar su pascua sirviéndose del calendario lunar; por supuesto en la época de Jesús, la pascua se regía por los ciclos de la luna. Partiendo de esto, el calendario de Semana Santa, se obtiene a partir del día de la Resurrección, que es el domingo siguiente a la luna llena del mes de Nissan (el mes de los judíos) que corresponde a los días entre el 22 de marzo y el 25 de abril. Dicho de otra manera, este día es el domingo después de la primera luna llena de primavera (la primavera, por lo general, comienza el 21 de marzo). El Concilio de Nicea (325), aprobó esta manera de calcular el día de la Resurrección del Señor, tomándose el cuidado de que la pascua judía no coincidiera con la Pascua Cristiana.
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