homenaje
FUCSIA
Andrea Encalada 30
El temor a la muerte fortaleció su vida y la impulsó a hacer algo más. Dirige un centro que ayuda a las mujeres que padecen cáncer de seno a enfrentar su enfermedad, fortaleciendo su espíritu y autoestima.
Por Ángela Meléndez Sánchez
Foto: ©Paúl Navarrete/12.
T
iene 28 años y es directora del Centro de Capacitación y Prevención de las Enfermedades de la Mujer Ecuatoriana, Cepreme. Ha recorrido un largo camino en su lucha por ayudar a las mujeres con cáncer de seno. Cuando tenía 23 años le detectaron un pequeño tumor en una de sus mamas, y le fue extirpado. Pero, a pesar de ser benigno, dejó latente la preocupación, sobre todo cuando reapareció nuevamente. “Luego de la operación me deprimí, hasta que empecé a buscarle un sentido a mi enfermedad”. Con esa experiencia se replanteó su vida y tomó una decisión: “Hasta saber qué era lo que Dios me estaba pidiendo no iba a someterme a otra cirugía”. Han pasado cinco años y Andrea tiene un claro objetivo: lograr que más pacientes