Tres banderas, una gran Argentina
La economía al servicio de todos
E
l 9 de julio de 1947 en la ciudad de San Miguel de Tucumán el gobierno de Juan Domingo Perón impulsó la firma de un acta para una nueva declaración de la Independencia, en este caso la Independencia Económica. Perón sostenía que solamente a través del pleno ejercicio de la Soberanía Política era posible conseguir la Independencia Económica que condujera al pueblo al pleno goce de la Justicia Social. En la doctrina justicialista la independencia económica tiene dos ámbitos de ejercicio. El primero es por dentro del espacio nacional y busca que el gobierno, a través de su soberanía política, con el auxilio del Estado y del concurso del pueblo organizado, se dedique a revertir las estructuras establecidas que hacen posible la dependencia de la economía nacional a los intereses económicos internacionales, avalada por un minoritario y concentrado sector nacional. Perón planteaba una nueva estructura que sustente una “economía social que ponga el capital al servicio de la economía, y ésta al
servicio del bienestar social”. De esta manera su gobierno buscó recuperar instrumentos fundamentales de la economía y las finanzas, que se encontraban alejadas de las manos argentinas y fuera del control del Estado: nacionalización del Banco Central; repatriación de la deuda externa; nacionalización de los ferrocarriles y los teléfonos; aumento de la flota mercante y la creación de una flota área de bandera nacional. El resultado fue la realización del más importante desarrollo de la industrialización y de la modernización del sistema productivo del país. El segundo ámbito de ejercicio de la independencia económica lo constituye el espacio de integración regional. El llamado “continentalismo”, desarrollado por Juan Perón, buscó construir con las demás naciones de América del Sur un espacio económico común que pudiera defender el interés económico continental sudamericano. De esta manera sería posible superar las restricciones de desarrollo que imponían mercados pequeños y altamente fragmentados. Perón entendía que el desarrollo histórico