La Ministerialidad de la Iglesia

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TALLER BÁSICO DE LITURGIA Primera Parte.: Lo que se debe SABER Tema 1: La Ministerialidad de la Iglesia 1. La Iglesia es ministerial  De la necesaria relación de la Iglesia con el mundo en virtud de su misión de construir el Reino de Dios, se desprende su ministerialidad. Es decir, que la ministerialidad de la Iglesia le es connatural.  En efecto, si la Iglesia debe estar presente y ser sacramento de salvación para el mundo en su concreción de lugares, situaciones y estructuras, sólo puede realizarlo con la diversidad de ministerios. Los ministerios constituyen, pues, uno de los elementos integrantes del ser y quehacer de la Iglesia.  Todo ministerio es un servicio que responde a una necesidad real de la comunidad. Pero no todo servicio es un ministerio, pues el auténtico ministerio implica fidelidad a una cierta vocación especial, y supone un reconocimiento personal y comunitario para un ejercicio público.  Toda comunidad concreta verdadera tiene derecho y deber de desarrollarse ministerialmente, de tal modo que en ella, al mismo tiempo que se cumple la misión recibida de Cristo, realice la vocación apostólica de cada fiel cristiano. 2. Los ministerios en la Iglesia  Los ministerios en la Iglesia surgen como respuestas eficaces de servicio ante las diversas necesidades del pueblo de Dios. Por eso los ministerios en la Iglesia van íntimamente unidos al cumplimiento de la misión como expresión de su naturaleza: ser para servir.  Los ministerios son constitutivos de la Iglesia, y pertenecen a su ser y a su quehacer en el mundo. Y el fundamento de los ministerios está en su realidad sacramental como sacramento universal de salvación.  Toda ministerialidad tiene su fundamento en el bautismo. Como dice la Christifideles laici: Es la inserción en Cristo por medio de los sacramentos de la iniciación cristiana la raíz primera que origina la nueva condición del cristiano en el ministerio… 3. Los ministerios laicales  LAICOS son los fieles que han sido incorporados a Cristo por medio del Bautismo y por ese hecho ya participan de su función sacerdotal, profética y real, y ejercen en la Iglesia y en el mundo la misión de todo el pueblo de Dios, a su manera yen el campo que les toca (LG, 31).  La vocación cristiana es una vocación al apostolado, que supone una participación en la misma misión que Cristo encomienda de modo privilegiado a sus apóstoles. Con la Acción católica y los movimientos apostólicos se hizo oficial esta encomienda y misión a los laicos. Por eso, es preciso proclamar, redescubrir y promover los compromisos que de cara al mundo lleva el ejercicio de cualquier ministerio, pero especialmente el de la Palabra y la Caridad.  El cuanto al Ministerio Extraordinario de la Eucaristía, podemos señalar que los fieles laicos, ya desde hace tiempo, colaboran en diversos ambientes de la pastoral con los sagrados ministros a fin de que “el don inefable de la Eucaristía sea siempre más profundamente conocido y se participe en su eficacia salvífica, con una intensidad cada vez mayor” (Instrucción Inmensae Caritatis, Proemio).  Este Ministerio Extraordinario de la Eucaristía se trata de un servicio litúrgico que responde a objetivas necesidades de los fieles, destinado, sobre todo, a los enfermos y a las asambleas litúrgicas en las que son particularmente numerosos los fieles que se acercan a recibir la Comunión.


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