Control de cambio en venezuela al 2014

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Vice Rectorado Académico Decanato de Investigación y Postgrado Maestría en Gerencia Empresarial .

Entorno Económico.

Control de Cambio en Venezuela FACILITADOR:

REALIZADO POR: Rengel, Fanny V. – 11.446.685 Rocca, Kilber V. - 8.379.937 Serrano, Daniela V .- 20.139.722 Torres, Gustavo V. – 15.782.426 Valdiviezo, Jorgen V. – 14.232.566 Grupo 15 A

Manuel Castillo

Agosto, 2014


Fig. Control de Cambio en Venezuela


El control de cambio en Venezuela Para hablar del control de cambio en Venezuela es necesario hacerlo en retrospectiva, desde donde claramente podrá verse la realidad que algunos intentan ocultar y otros justificar. Los primeros, pretenden mostrar una realidad virtual al común de las personas que hacen vida en la nación venezolana, que por consiguiente sufren los avatares a nivel personal, familiar, social y empresarial. Los segundos, aún cuando han elevado sus voces cuando visualizan en el tiempo las consecuencias de las acciones de los que detentan el poder, basados en la concepción y orientación política del régimen, no han sido escuchados debidamente, convirtiéndose en profetas del desastre. Esto se evidencia en el discurso político de ambos, por ejemplo cuando uno de los personeros (Prof. Aristóbulo Istúriz) expresa abiertamente que si se quita el control de cambio, ellos desaparecen del gobierno; lo cual es cierto de acuerdo al Econ. Francisco Faraco, porque “el socialismo se fundamenta en la extinción de toda forma de libertad", y al propio tiempo expresa que debe transitarse urgentemente el camino para "unificar el cambio para derogar el control de cambio, y establecer un sistema de cambio libre”. En este sentido y de acuerdo con el diputado del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Ricardo Sanguino, presidente de la Comisión Permanente de Finanzas y Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional, el Gobierno estudia ésta opción. Como se sabe, actualmente Venezuela esta signada por cuatro tipos de cambio: CADIVI 6,30 bolívares por dólar para la compra de bienes esenciales como salud, alimentos, educación; SICAD, once bolívares para otros artículos; el SICAD II que se cotiza en alrededor de Bs. 50; y el denominado dólar paralelo, del mercado negro, el cual ronda los ochenta bolívares por dólar. Recientemente el legislador expresó que “La tendencia puede ser que a mediano o largo plazo tengamos un mercado abierto de divisas sin la aplicación de anclaje cambiario“, alegando que se está buscando establecer un sistema de bandas para hacer más flexible la relación bolívar/dólar.


José Ávila, otro legislador comprometido con la revolución bolivariana, ha dicho que “en el largo plazo, en lo que se diversifique la economía y se aumente la producción de alimentos, tengo la seguridad que con la fortaleza que tiene la economía venezolana, el dólar paralelo desaparecerá”, afirmando un secreto a voces acerca de que primero se debe dejar de depender del ingreso petrolero. “Hablamos de largo plazo, a partir de cinco a siete años, y eso pasa porque el país tenga bienes exportables que produzcamos en la nación, ahí es donde entra en juego el sector privado que hasta ahora ha capturado la renta que obtiene en el país y la saca en dólares, en lugar de reinvertir, por eso tenemos que contar con una clase económica productiva que piense en la nación. No les estamos diciendo que sean chavistas, les decimos que inviertan en Venezuela”, agrega Ávila. Otro integrante de la Comisión de Finanzas, Elías Matta, considera que “los controles de cambio cada vez que se aplican se hace por períodos cortos, por lo que estos 11 años han generado las distorsiones que tenemos en estos momentos; que no ha logrado sus objetivos: impedir la fuga de divisas del país y hacer el bolívar más fuerte”. Afirma que tener un mercado abierto de divisas, “es lo ideal, lo que debería ser una economía moderna”, aunque agrega que “eso dependerá de que los venezolanos confíen en el bolívar y mantengan sus ahorros en esta moneda”. Desde los años ochenta Venezuela ha vivido importantes descalabros en su moneda, colapsando a inicios de los noventa con revueltas militares ante lo que eso representaba para los ciudadanos. Frente a la fuga inconmensurable de capitales en el país, el gobierno nacional decreta en el 2003 el control de cambio,


precisamente para interponerse coyunturalmente; pero lo ha mantenido aplicando hasta la fecha, de forma indeseable y corrupta, hasta conducir a la nación al estado actual, donde algunos, como el diputado oficialista Germán Piñate, pronostican que “la unificación cambiaria no significa la eliminación del control de cambio, sino un fortalecimiento de eso”, contrario a la expectativa de muchos otros que manifiestan abierta oposición a que el mecanismo continúe. Ahora bien, tradicionalmente los controles de cambio pocas veces han funcionado cuando se valoran según los objetivos originalmente planteados, puesto que bajo un control de cambios nadie ingresa divisas al país pero todo el mundo las quiere sacar. En todo caso, cuando se examina el desempeño de la economía, el analista debe evitar emitir juicios sobre quienes administran la hacienda pública nacional y más bien debe enfocarse en las políticas, antes que en emitir juicios sobre las personas que las implementan. En Venezuela ineludiblemente la valoración debe tomar en cuenta tanto las medidas económicas en sí, como una apreciación moral sobre quienes las aplican. Sobre esto último, para nadie es un secreto que la asignación de los dólares por parte de CADIVI y del SITME estuvo signada por la corrupción, hasta el punto que a CADIVI, debido a su desprestigio se le cambia paulatinamente el nombre, ahora está bajo la tutela del CENCOEX. Para el Econ. José Guerra, en Venezuela se estima que entre 2003 y 2013 salieron capitales por el orden de los US$ 130.000 millones. Ciertamente para que haya salido esa fabulosa cantidad de dinero algo ha debido ocurrir. Bien, se resume en que la política macroeconómica llevada a cabo por el gobierno generó inflación y desconfianza en el bolívar. Al desvalorizarse la moneda debido a la inflación, quienes la tenían procuraron salir de ella y de alguna forma el gobierno facilitó la tarea, ofreciendo instrumentos denominados en dólares pero adquiridos en bolívares. Precisamente por ello, ha resultado incuantificable el daño que le han hecho a Venezuela quienes han dirigido la economía en la última década. En resumen, para lo que ha servido el interminable control de cambios es para propiciar una fuga monumental de divisas de diversas maneras, que se ha traducido en acumulación de activos en moneda extranjera para unos cuantos,


mientras el gobierno se ha endeudado masivamente. Debe recordarse que los controles de cambio suelen ser un mecanismo que incentiva la corrupción, y en el país el control en el uso de las divisas instaurado desde febrero de 2003 ha sido uno de los medios más expeditos para favorecer el enriquecimiento ilícito de aquellos que, allegados al poder, han tenido carta blanca para emplear diversas formas truculentas para hacer una fortuna, que en una economía competitiva y libre, jamás hubiesen podido amasar por vías ordinarias. Una muy poderosa razón por la que el control de cambio en Venezuela tiene tantos amigos en las altas esferas gubernamentales y en algunos sectores económicos.

Comportamiento bolívar/dólar en Venezuela desde 1960 a 2014 Venezuela ha pasado por diferentes sistemas cambiarios a lo largo de la historia. En un intento por frenar la salida de divisas, el Gobierno Nacional creó mediante el Decreto N° 390 de noviembre de 1.960 un régimen de control de cambios. Se levantó el control en enero de 1964, debido a que se registraba una mejoría significativa en la Balanza de Pagos desde 1.962, y se formaliza entonces la devaluación del bolívar con la fijación de un tipo de cambio libre a razón de Bs. 4,50 por dólar. El crecimiento económico venezolano era positivo y llegó a alcanzar los 7,8 % en 1.976. El 18 de febrero de 1983, en una fecha que popularmente ha sido designada como el Viernes Negro, el gobierno reconoció que resultaba imposible hacer frente a los compromisos externos que vencerían ese año. En consecuencia, se vio obligado a adoptar una decisión que hasta ese momento había intentado evitar a toda costa: el control de cambios. Luego en 1983 se implantó RECADI, todo un antro de corrupción. Desde 1992 la moneda no ha parado de devaluarse frente al dólar; a partir de febrero de 2003 el precio del dólar quedo sujeto a un control de cambio impuesto de Bs. 1.600, un año después se estableció en Bs. 1.920 y en el 2005 quedó en Bs. 2150. En la actualidad, casi diez años después, existen oficialmente tres tipos de cambio dependientes del CENCOEX, son estos: CADIVI, SICAD I Y SICAD II. En la siguiente figura se aprecia lo ocurrido en el país en materia cambiaria desde 1960 hasta los corrientes.


Fig. Control de Cambio en Venezuela desde 1960 a 2014


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