■ MAR DEL PLATA ■ DOMINGO 5 DE DICIEMBRE DE 2010
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EL CHILENO HERNÁN RIVERA LETELIER, EN MAR DEL PLATA
“La cartografía del desierto la llevo en la cara” Curiosa vida: el desierto lo convirtió en minero y el mismo desierto lo acercó a sí mismo y a las palabras. No se considera escritor, se define como un "contador de historias". Rivera Letelier habla del silencio, de su primer poema escrito por hambre, de la mirada del obrero y de la pampa salitrera en la que nació y aún vive.
"Una noche en una playa escuché en una radio portátil que había un concurso de poesía. El primer premio era una cena en un hotel. Me dije: 'Esa cena es mía'. Hacía una semana que no comía nada caliente"
"
Yo soy el desierto. ¿Tú ves esto acá en mi cara? ¿Tú piensas que es una arruga? No. Es la cartografia del desierto que la llevo en la cara". Donde muchos encontrarían nada, Hernán Rivera Letelier encontró todo: palabras, destino, oficio y arte. Es decir, literatura. Nació en el Norte de Chile, en Atacama, la zona más árida del planeta. Fue, durante varias décadas un minero de las minas a cielo abierto ubicadas en la pampa salitrera, aunque también se dedicó a otras tareas. "Siempre fui oficial de..., ayudante de..., llegué a maestro, porque el jefe insistió y me ascendieron y me pusieron el título de maestro pintor de brocha gorda", anuncia casi en voz baja, ya escritor, ya ganador del Premio Alfaguara de Novela 2010 por la recientemente editada "El arte de la resurrección". Dueño de toda la sencillez del mundo, de mirada siempre cómplice, Rivera Letelier estuvo en Mar del Plata para cerrar las actividades de la Feria del Libro, que acaba de realizarse. También es autor de "La reina
Con "El arte de la resurrección", Rivera Letelier ganó este año el premio Alfaguara de Novela.
Isabel cantaba rancheras", su de irse a predicar, se internó en primera novela de 1994, "Los el desierto por cuarenta días y trenes se van al Purgatorio" cuarenta noches. Si no me hu(2000), "Santa María de las flo- biera criado en ese desierto no res negras" (2002), "Canción hubiera sido escritor, el desierpara caminar sobre las aguas" to fue esencial, el silencio de ese (2004) y "El fantasista" (2006), desierto, la soledad de ese deentre otras. sierto fueron esenciales para -El desierto suele ser una encontrarme y para aguantarmetáfora de la nada. ¿Cómo me a mí mismo, para soportarhizo para que resultara un me a mí mismo, que es lo que le lugar inspirador? falta a la gente actual, sopor-Claro, es la nada para los que tarse a sí mismos. El desierto no saben ver, para los que mi- enseña a soportarse, a estar ran y no ven. Pero el desierto es- con uno y eso fue fundamental. tá lleno de misterios, de belle- El escritor o el artista en geneza, de historias, de fábulas. Yo ral para crear tienen que, prisugiero que hay tres paisajes mero, conocerse a sí mismos, en este planeta que son ideales descubrir su alma, su esencia. para encontrarse a sí mismo, Y la soledad del silencio es como para encontrar su alma: el mar, la puerta de entrada a la espirila montaña y tualidad, al el desierto. Y misticismo. "El desierto es de los tres con-Hay demasidero que el siado ruido como un planeta hoy ¿no? ideal es el desierto. Hasta ero como recién hirviendo" yo- Pme Cristo, antes crié en
ese desierto, entonces ando con mi silencio a cuestas, así como el que nace a orillas del mar siempre va a llevar el canto del mar con él. Yo puedo escribir acá, el mundo se puede caer a pedazos y yo estoy con mi silencio como en una cápsula. Desde niño, yo era el niño extraño de la patota y me iba solo, me iba a los cerros. ¿A qué me iba? A eso, a oír el silencio, a oírlo porque se oye, es tan puro el silencio... no hay reino animal, ni vegetal, no hay flora ni fauna, ahí lo que impera es el reino mineral, ahí el planeta está completamente desnudo, no hay pájaros, no hay moscas, ni siquiera la mala hierba crece ahí. El silencio es tan potente que se escucha, ¿has oído alguna vez el sonido que producen los cables eléctricos de alta tensión? Bueno, un poquito más azul es el zumbido del silencio. Y la soledad, para qué te voy a hablar de la soledad, estar ahí solo, yo miraba
los cerros y me imaginaba que estaba solo en un planeta abandonado, o en un planeta recién creándonse. Pues eso es, el desierto es como un planeta recién hirviendo, o que acaba de hervir. -Usted podría haber sido monje... -Una de dos: o me convertía en monje o me convertía en poeta. Preferí convertirme en poeta porque me gustan mucho las mujeres... -¿Qué fue lo más revelador que encontró en el desierto? -Principalmente y que fue lo que me cambió la vida, que descubrí que tenía sensibilidad artística. Hay una pregunta que dice que si el artista nace o se hace, bueno, yo me convencí de que el artista nace con cierta sensibilidad artística, ahora el tipo puede llegar a morir a los 80 años sin descubrírsela, sin que alguien se la descubra. El desierto me hizo descubrir que lo mío era el arte. Yo trabajé treinta años, nunca quise aprender un oficio, siempre fui oficial de, ayudante de, porque lo mío era el arte, yo decía, algún día voy a llegar en el arte, entonces no me interesa aprender nada, a lo que llegue fue a maestro, porque el jefe insistió y me ascendieron y me pusieron el titulo de maestro pintor de brocha gorda, una vez que me puse a pintar, porque me volaba pintando y pintando inventaba poemas e historias y las terminaciones las dejaba impecables. (Continúa en página 4).
Las 8 preguntas para Leonardo Oyola (*)
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¿Qué error le molesta más advertir en un texto literario y cuál es el último que halló en el libro que está leyendo o que acaba de leer? Las erratas. Me hacen salir del mundo al que me habían llevado. Y ahí me pongo más forro que el Mago Enmascarado -ese hijo de puta que
sale en la tele mostrando cómo se hacen los trucos de magia- y veo al autor, al editor, a los correctores y me pregunto: “¡¿Cómo se les escapó?!” Una muy buena novela con una lectura hiper interrumpida es Los hombres de paja de Michael Marshall. Tiene una cantidad pornográfica de erratas.
(*) Leonardo A. Oyola nació en 1973. Cuentos suyos han sido seleccionados en varias antologías y medios gráficos de nuestro país, Francia y España. Tiene publicadas las novelas Santería y Sacrificio para la colección Negro Absoluto dirigida por Juan Sasturain, además de Siete & el Tigre Harapiento, Hacé que la noche venga, Bolonqui, Gólgota (traducida al francés) y Chamamé (Premio Dashiell Hammett al mejor policial en la XXI Semana Negra de Gijón).