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Joy Division
La dimensión desconocida
A 40 años de la publicación de Unknown Pleasures, contamos los orígenes de Joy División y del disco fundacional del pospunk.
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—Cenizas del punk—
El 20 de julio de 1976, luego de asistir al legendario concierto de los Sex Pistols en el Manchester Lesser Free Trade Hall, Peter Hook y Bernard Sumner salieron decididos a formar una banda. Ian Curtis —que también había asistido aquella noche— se integraría después, al llamarlos tras ver un anuncio en el periódico en el que buscaban cantante. Stephen Morris vendría para reemplazar al antiguo baterista. Manchester, su ciudad natal y cuna de la Revolución Industrial, sería fundamental a la hora de definir su estilo. Llena de fábricas, calles Fruto de la depresión crónica del compositor Curtis, las letras tenían un componente de desesperación, insatisfacción y melancolía. La nostalgia por los tiempos pasados y la soledad de los individuos que vivían alienados por la sociedad eran otros de sus temas. Todo ello era transmitido a través de la voz fría de Curtis y sus convulsas contorsiones sobre el escenario (en sus presentaciones, en medio del trance, era poseído por la epilepsia, enfermedad que sufría). Cuando la explosión punk se estaba convirtiendo en resaca y choque contra la realidad, ellos supieron graficar su agonía, por eso son los exponentes “Insight”, para conseguir la sensación de lejanía, Hannet grabó la voz de Ian Curtis a través de un teléfono. De esa forma, se conseguía una escalofriante distancia. El disco resulta enigmático desde lo visual. “Si tuviera que elegir entre un montón de discos desconocidos, esta sería la portada que más me llamaría la atención”, dijo el diseñador Peter Saville sobre la icónica ilustración que usó para la carátula. Debido a los desoladores versos de Curtis, el disco ha sido interpretado como una revisión actualizada del romanticismo alemán. “Disorder”, el primer tema, empieza con una frase

solitarias y edificios sombríos, era una inspiración para el desaliento que tomarían como parte de su estilo conceptual. Al principio, empezaron con el nombre de Warsaw. Pero cambiarían a Joy Division luego de leer en un libro sobre la Segunda Guerra Mundial cómo se les denominaba a las mujeres judías que eran explotadas por los nazis. Su primer concierto fue el 25 de enero de 1978, en Pips, un local situado en el sótano debajo de Fennel Street, una calle que tenía detrás una catedral. Su repertorio consistió en temas de An Ideal for living, su epé debut. En sus primeras canciones era posible percibir una violencia y agresividad punk. Pronto se decantarían por una onda más poética y modernista. fundacionales del postpunk.
—El disco—
Unknown pleasures, el primer álbum de Joy Division, seduce por su ritmo hipnótico y por la angustia vital que emana de sus letras. Bajo la producción de Martin Hannet, quien fue el encargado de darle una directriz más industrial al sonido de la banda, el disco fue grabado en la primavera de 1979, en los estudios Strawberry de Stockport, con el sello Factory Records. Gracias a Hannet se lograron aquellas atmósferas desconcertantes. Para llevarlo a cabo se usaron sintetizadores y se captaron los sonidos de un ascensor, cristales rotos y ecos del pasado. En “I remember nothing”, por ejemplo, se escuchan botellas de vidrio rompiéndose. En desoladora: “Tengo el aliento, pero perdí la sensibilidad”. “Shadowplay” es una descripción angustiosa sobre la laberíntica y asfixiante ciudad de la que siemre quiso escapar. “She’s lost control” relata un episodio en el que Curtis presenció el ataque epiléptico de una chica que acabó muriendo a consecuencia de esta enfermedad. Sería profética: poco después, a él le sería diagnosticada. “Candidate” es cruda y directa. “Day of the lords”, un relato casi religioso entre tinieblas. “Wilderness”, una encarnación del sonido futurista con el que supieron adelantarse en el tiempo. “Fuimos desconocidos durante demasiado tiempo; yo en mi mundo; sí, tú a mi lado”, son los versos finales que escuchan al final de este histórico álbum. //