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Editorial

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Thom Yorke

Thom Yorke

Del editor. En Fahrenheit 451, novela de Ray Bradbury ambientada en un futuro distópico, los bomberos, en vez de apagar incendios, queman bibliotecas. Pesadilla tremenda para cualquiera que cree en el poder transformador de las ideas y de los libros como objetos peligrosos, capaces de transformar, muchas veces sin quererlo, la realidad. En su discurso de aceptación del premio Rómulo Gallegos, Vargas Llosa dijo que “la literatura es fuego”. Y sí, los libros siembran la imaginación y te hacen desarrollar el espíritu crítico. Como cualquier pieza creada por el hombre tienen también la capacidad de conmover. En Prosas apátridas, Julio Ramón Ribeyro escribió lo siguiente: “Quizás lo que pueda devolvernos el gusto por la lectura sería la destrucción de todo lo escrito y el hecho de partir inocente, alegremente de cero”. Fantasía anárquica y descabellada por empezar a escribirlo todo. De nuevo. En este primer número resulta ineludible mencionar el motivo del nombre. El fuego es lo que nos alumbra y da calor, y también lo que, por su cualidad combustible, genera incendios. Por eso, con ironía, el nombre Lanzallamas se refiere a esa capacidad que tienen las ideas de diseminarse para lograr cambios que, aunque pequeños, nos permitan sobrevivir en un mundo donde, por ejemplo, cada vez es más difícil la conversación —como demuestran las polarizadas redes sociales—. Lanzallamas buscará continuar el diálogo empezado por los autores a través de sus libros, películas, discos, piezas gráficas —y, por qué no, de destrezas deportivas—. Manifestaciones de lo humano. //

2Editorial 3 Reseñas 4 Thom Yorke 6 Chino Chicha 7 González Prada 8 Watanabe 10 Amauta 12 Joy Division 14 George Best 16 Mickey Mouse 18 Alfred Hitchcock y Tippi Hedren

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Fotograma de Fahrenheit 451, adaptación de Francois Truffaut.

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