Lo nuevo atrae poderosamente nuestra atención, deslumbra y oculta
la esencia de la realidad y contra eso, cuando enseño fotografía,
les pido a mis alumnos un primer ejercicio: fotografiar tan sólo su
propia habitación, para forzar la mirada a descubrir lo que la cercanía
y la cotidianeidad hacen invisible. Aprendí de esta experiencia
y ahora que las circunstancias me obligan a permanecer la mayor
parte de mi tiempo en un espacio limitado, he podido viajar en estos
40m2 que hoy habito y que me habitan, a pesar de estar acostumbrado
al movimiento constante, a la búsqueda y al encuentro...
LIBRO AÚN SIN PUBLICAR