Cuartoscuro 156, año 25, abril-mayo 2019

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R E V I S T A D E F O T Ó G R A F O S n D I R E C T O R : P E D R O V A L T I E R R A n A Ñ O X X V n N Ú M E R O 15 6 n A B R I L - M AY O 2 019 n C U A R T O S C U R O . C O M . M X

MÉXICO $50 • US $10.95 • ISSN 1405-7913

33 AÑOS

n

BERNARDO AJA n ADOLFO VLADIMIR n DAVID LAUER n BRASSAÏ

n TEXTOS DE ELENA PONIATOWSKA n MARTHA ESQUIVEL n ANA LUIS ANZA n ELISA LOZANO n CAROLINA ROMERO




n R E V I S T A D E F O T Ó G R A F O S n D I R E C T O R : P E D R O V A L­T I E­R R A n A Ñ O X X V n N Ú M E R O 1 5 6 n A B R I L - M A Y O 2 0 1 9

33 AÑOS n W E B w w w. c u a r t o s c u r o . c o m . m x n F A C E B O O K c u a r t o s c u r o n T W I T T E R @ c u a r t o s c u r o m e x n I N S TA G R A M @ c u a r t o s c u r o m e x

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Poco visible de tan desfalleciente… Así califica Elena Poniatowska a esa rancia aristocracia que

BERNARDO AJA retrata —y visibiliza para todos— en

VIRIDIANA SANDOVAL

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Cuar­tos­curo / Revista de fotó­grafos, año xxv; núm. 156; abril-mayo 2019. Es una pu­­bli­cación bimes­tral editada por Cuar­­­­tos­curo, sa de cv; Juan Escutia, 55; colonia Condesa; 06140 Ciudad de México. Teléfonos: 5211 2607, 5211 3197, 5211 2913. Registrado ante la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación, con el Certificado de Licitud de Título y Contenido núm. 16712. Registrado ante la Dirección General del Derecho de Autor de la Se­cretaría de Educación Pública, con certificado de reserva de derechos al uso exclusivo del título núm. 04-2006-072811555900-102. Certificado de circulación pagada, cobertura geográfica y estudio sobre perfil de lectores núm. ACGM-81-16 en la Secretaría de Gobernación: www.gobernacion.gob.mx. Precio del ejemplar: $50 mn en la República Mexicana y $10.95 us dlls. en el extranjero. Impreso en Preprensa Digital, sa de cv; Caravaggio, 30; colonia Mixcoac; 03910 Ciudad de México. Cuar­toscuro no asume responsabilidad por textos y fotos no solicitados. El contenido de los artículos es res­pon­sa­bili­dad de sus autores y el de la publicidad de los anun­­ciantes. Prohibida la re­pro­ducción total o parcial del contenido por cual­quier medio sin permiso expreso de los editores. Los derechos de todas las fotografías publicadas están reservados por sus respectivos propietarios y se indican con el símbolo ©. CERTIFICACIÓN DE CIRCULACIÓN PAGADA, COBERTURA GEOGRÁFICA Y ESTUDIO SOBRE EL PERFIL DE LECTORES POR AGENCIA CERTIFICADORA Y GESTORA DE MEDIOS S.C. REGISTRO ACGM-81-16

emotivos espacios que recuerdan antiguos esplendores pletóricos de objetos que dan idea de la vida de ellos a quienes conocemos quizá “de oídas”, por los apellidos que sabemos pertenecientes a familias de alcurnia 6 En un juego de luz y sombras, de capturar instantes que, de tan cotidianos, se vuelven in­ sólitos o entrañables,

ADOLFO VLADIMIR ofrece fragmentos de la vida

que recorremos sin mirar siquiera 18 Qué tremendamente duros son esos paisajes a los que aligera el cielo, qué enormemente intensos los contrastes en ese viento de la memoria que plasma

DAVID LAUER en su exploración del

reino de la luz 30 EN EXPOSICIÓN presenta una muy breve selección del trabajo del fotógrafo Gyula Halász, más conocido como

BRASSAÏ, contenido en la

mag­na exposición de más de 200 obras divididas en 12 ejes temáticos con el título de El ojo de París, que se presenta en el Museo del Palacio de Bellas Artes 42 EN MOVIMIENTO recuerda los 70 años de películas em­ble­má­ticas de dos

grandes de la fotografía del cine en México —Agustín Martínez Solares y Alex Phillips— a través de carteles de geniales artistas plásticos de la época 51

CUADROSCURO presenta reseñas de novedades editoriales, detalles de exposicio­ nes y noticias de interés en el mundo de la fotografía 54 DE LAS MEJORES es una pequeña muestra de la labor realizada por los fotoperiodistas de la agencia Cuartoscuro. 66 Portada: BRASSAÏ, Desnudo en la tina, 1938. Impresión plata/gelatina. 23.5×17.3 cm. © ESTATE BRASSAÏ SUCCESSION, París. n



luzPétrea

Mujer zapatista. La Realidad, Chiapas. Enero, 1994 . © PEDRO VALTIERRA

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Bernardo Aja

EL AMOR QUE YA SE FUE Elena Poniatowska

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OR QUÉ SE INTERESÓ Bernardo Aja de

Ma­ruri por Los trescientos y algunos más? Supongo que lo atrajeron porque nadan contra la co­rrien­te y, como los salmones, hacen un esfuerzo inaudito para remontar el río y vencer a esa tromba de agua que se les viene en­ cima dispuesta a aniquilarlos. Bernardo Aja tomó fotos desde los catorce años cuando sus padres en Santander le regalaron una camarita y consignó en blanco y negro los días y las horas de su familia, captó a su hermana regando un rosal y finalmen­ te, a los dieciocho años, voló de España al Santa Mónica College, cerca de Los Ángeles, para seguir en la fotografía. Sorprende que un joven como Bernardo Aja de Maruri, nacido apenas en 1973, se apasione por la antigua aristocracia mexicana, hoy poco visible de tan desfalleciente. También sorprende enterarse que durante más de dos años fue el fotógrafo personal de Alberto Fujimori en Perú y, durante más tiempo aún, el fotógrafo de la Casa Real española en Madrid. A pesar de su juventud, ha expuesto su EntreMuros en Sotheby’s, en Guadalajara, en Nuevo Laredo, en el Museo Tlatelolco, en la Bienal de Florencia, en la Fundación Reina de España, en la Complutense en Madrid, en Lisboa y más recientemente en la Casa

de América, en Madrid. En Lima, Bernardo se ena­ moró de una peruana con la que vivió felizmente casado ocho años. Quizá fueron esos ocho años que acendraron su amor por América Latina porque a los cuarenta se mudó a México, un país “de mucha efervescencia”, en el que se hizo de dos grandes ami­ gos, Guillermo Tovar y de Teresa —quien murió en 2013 y nos privó de su sabiduría y su asombrosa eru­ dición— y Diego Ibarra Corcuera, escritor y pro­pie­ tario de la hacienda Estipac, en el estado de Jalisco. Tovar y de Teresa, quien resultó más sabio y más seductor que todos los sabios con quienes se codea­ ba, murió absurdamente a los 58 años y la foto que Bernardo Aja le tomó en uno de los espejos de su casa congela para siempre lo que fue. Las haciendas son la prueba más contundente de la alcurnia de la “gente bien”. Los Torres Adalid fueron dueños de la Hacienda de Ometusco y la de Espejel en los llanos de Apan y la de San Buenaven­ tura, con su comedor para cien personas. Los Bernal remozaron La Gavia, como también lo hizo Eduardo Iturbide con Pastejé, al convertirla en la ganadería que produjo a uno de los toros de lidia más nobles de la historia de la tauromaquia, “Tanguito”. Jaltipa perteneció a la familia Garamendi y José María Rincón Gallardo, Marqués de Guadalupe, cuidó de

Página opuesta: Teatro Macedonio Alcalá. Oaxaca, 2011. © BERNARDO AJA 7


Don Enrique Rivero-Lake, esposa e hija. Ciudad de México, 2011. © BERNARDO AJA 8


José Castello (finado) y Doña Rosita en la casa de los almendros. Colonia Roma. Ciudad de México. © BERNARDO AJA 9


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Ciénega de Rincón y de La Troje, mientras que Al­ fonso Rincón Gallardo, Duque de Regla, de Ciénega de Mata. Antonio Cortina y Goribar iba con frecuen­ cia a supervisar sus tierras en torno a La Noria. Fe­ lipe Iturbe Idaroff pasaba largas temporadas en La Llave, en Querétaro, y Emmanuel Amor se distinguió en Morelos por ser un hacendado que trató mejor que ningún otro a sus peones en su hacienda de San Gabriel (como lo confirma el historiador John Wo­ mack). Emiliano Zapata fue caballerango de Emma­ nuel Amor, de Pablo Escandón y amansó los caballos de otras haciendas de Morelos como la del yerno de don Porfirio, Ignacio de la Torre, que apareció en aquella célebre fotografía de los 41 que juntos, a la par y unidos, festejaban su preferencia sexual. En 1956, Carlos González López Negrete, el Du­ que de Otranto, publicó un grueso libro forrado de terciopelo carmesí —“El registro de los trescientos”— que se imprimió en la editorial Stylo, en la calle de Durango 90. Doy la dirección porque las colonias Juárez y Roma eran porfirianas, las de la aristocracia de ex hacendados y de la “gente decente” o “gente co­ nocida”, que vivía en calles con nombres de ciudades europeas: Génova, Niza, Berlín, Liverpool, Hambur­ go, que años más tarde habrían de transformarse en la alivianada Zona Rosa de los happenings de José Luis Cuevas y Carlos Monsiváis, hoy de capa caída. Dedicadas a la atención de su hogar y a la esme­ rada educación de sus hijos, las Mier, las Cortina, las de Iturbe, las Ortiz de la Huerta, las Fernández del Valle, las Escandón, las Arrigunaga, las Riba, las Rincón Gallardo, las Corcuera, las Martínez del Río, las Romero de Terreros, “de reconocido señorío y do­naire”, formaban la élite capitalina culta y virtuo­ sa, de “proverbial elegancia y buen gusto” que sa­ bían recibir en sus casas traídas directamente de París. En Francia, sus casas con mansarda y aleros para la nieve, se habrían llamado hotels particuliers por sus dimensiones y su entrada trasera destinada al “servicio”; en México eran réplicas de Bellas Artes

con sus mármoles de Carrara y su telón de Tiffany único en el mundo. En ellas vivían en la cúspide de la nobleza y de las buenas maneras los Mier y los Cortina, los Arozare­ na y los De la Barra, los Landa y los Buch, los Riba y los Supervielle, los Arrigunaga y los Martínez del Río, los Villamil y los Sánchez Navarro, los Escandón y los Rule, y sólo 300 más entre quienes se contaban doña María Cristina Gavito de Jauregui, condesa de Altamira, duquesa de Atrisco de Sessa, sucesora de la marquesa de Pico de Velasco. Las damas de la aristocracia mexicana tenían un exquisito gusto para la elección de ropa y alhajas que sólo rivalizaba con sus muebles de Boule y de Chip­ pendale y la nobleza de sus costumbres que revelaban ante todo su espíritu cristiano. En su recámara era fácil ver al lado del inmaculado lecho matrimonial un prie-dieu en espera de sus rodillas y sus ora­ciones. En Puebla de los Ángeles, las esposas de los Ca­ balleros de la Orden de Guadalupe, así como las de los Caballeros de Colón, solían prepararle a su cónyuge, el viernes en la noche, una tasa de choco­ late caliente (que también acostumbraban beber despacito prelados y sacristanes) para incitarlos a caer en la blancura de las sábanas bordadas con sus iniciales: “No es por vicio ni es por fornicio es por hacer un hijo en tu santo sacrificio”. Manuel Campero, marqués del Apartado, gran au­to­ridad en caballos, emparentado con los más antiguos y prestigiados títulos de Castilla, destacó por sus virtudes y porque los jefes de familia tenían hasta ocho y nueve hijos a quienes enviaba a Stoney­ hurst, Inglaterra, para educarlos en “los principios de un hogar cristiano sobre bases de moralidad y trabajo”.

Página opuesta: Familia Torres. Guadalajara, 2011. © BERNARDO AJA 11


Ojitos españoles. Isla de Negros Occidental. Bacolod City. Filipinas, 2018 . © BERNARDO AJA 12


Paco (finado) y Rodrigo. Ciudad de México, 2011. © BERNARDO AJA 13


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Duquesa Vda. de Sessa (finada), hijo y bisnieto. © BERNARDO AJA Página opuesta: Familia Aliga. Lima, Perú, 2015 . © BERNARDO AJA

Ninguno destacó tanto como don Pedro Corcuera y Palomar quien, además de su mujer, Guadalupe Mier de Corcuera, tenía su palco en el exclusivo Jockey Club y su mesa, año tras año, en el Maxim’s en París, además de “Le Chapelet” en Biarritz, en la que pasaron temporadas el Sha de Irán y la poor little rich girl —apodo de Barbara Hutton—, la de las Five and ten cents stores. Corcuera construyó fren­te a El Caballito uno de los primeros rascacielos de 124 me­ tros de alto que, para nuestro estupor, se derrumbó al mismo momento que el Ángel de la Independen­ cia en el terremoto de 7.7 grados Richter en 1957.

Muy cerca, en la avenida Juárez, se mantuvo incólume el edificio Aztlán de don José Yves Li­ mantour, secretario de Hacienda del Porfiriato y padre de May, apodada “Señorita tostón” porque los domingos asistía al Jockey y apostaba en todas las quinielas una única moneda de cincuenta cen­ tavos. Doña Conchita Cabrera de Armida fundó la Orden del Espíritu Santo y resultó tan santa que optó por inventar una estrambótica lista de pecados para tener algo que confesar. Vivió en la calle de Francisco Sosa, en la que ahora es la Casa de la

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Philip Garcia. Islas Filipinas, 2018 . © BERNARDO AJA

Cultura Jesús Reyes Heroles, muy cerca de la casa de Cortés en la que, para nuestra desgracia, murió Octavio Paz. Bernardo Aja se inclinó por los Trescientos y algunos más, los de ayer, cuando por su propia juventud y apostura hubiese sido lógico que escogiera a las “niñas bien” que hoy se retratan en tanga en las secciones de Sociales del Reforma, Excélsior y El Universal. Nunca fotografió a los viejos aristócratas en su momento más desafortunado. A diferencia de José Guadalupe Posada, que abría mandíbulas y dislocaba huesos y canillas, Bernardo Aja los tomó con cariño cuidando sus herencias emotivas, los

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Página opuesta: Guillermo Tovar y de Teresa (finado). © BERNARDO AJA

objetos que los enjaularon como a canarios o peri­ quitos de Australia, los retratos de sus antepasados ahorcados para siempre en la pared, sus muebles entrañables por apolillados y tuertos, sus sillas de pera y manzana con tres patas, sus sábanas aguje­ readas, sus vajillas incompletas como su propia vida a la que le faltó un plato, una cuchara, una tacita de porcelana. La atmósfera de las fotos es la de la decencia, la de los reflejos de pasadas grandezas, la tatarabuela que fue dama de la Emperatriz Carlota, la de las dul­ces ilusiones de un vals que ya se bailó y del que sólo quedaron los candiles apagados. n


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Adolfo Vladimir

VIAJE DE LUZ, SOMBRAS Y FORMAS Textos de Mar tha Esquivel El recorrido de momentos cotidianos —casi tan naturales y rutinarios que suelen pasar inadvertidos— es una recopilación de micro historias. Un viaje sensorial y memorial por las calles de las ciudades. Adolfo Vladimir sale esta vez de la comodidad de estar detrás del lente de una cámara, para hacerlo con un celular. Es un viaje de luz, sombras y formas mexicanas que agregan más singularidad a nuestra identidad. Se recomienda procurar tomarse el tiempo para dejarse llevar por las letras, siluetas y acontecimientos probablemente no antes contados y, sobretodo, procurar relajarse para disfrutar lentamente.

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© ADOLFO VL ADIMIR

AMA DE CASA UN POCO TRISTE

Y el suspiro despertó en la boca de Delia. El sol, su despertador, anuncia la hora de levantarse, aunque no por convicción. La rutina condicionada de una ruta programada tiene su destino rumbo a la manifestación.

Conversaciones ajenas y una lista larga de tareas, pero ella sigue caminando. ¿Qué sueños le depara el día a esta ama de casa un poco triste? Un olor a almizcle predomina en la nariz. Esperando noticias que le ayuden a contentarse, “hay que llevar la vida con calma” dice, mientras mira al suelo, con un ramo de flores y un itinerario lleno.

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© ADOLFO VL ADIMIR

BESO EN LA CINETECA

Y hablando de esperanzas, regresando a la realidad, aunque no del todo. En más de sus 40 años abierta, surgió de repente una historia que hizo historias en Instagram. Decían que si vas con tu pareja y te besas en el balcón del piso dos, obtienes pases dobles para cualquier función. No era día festivo ni 14 de febrero, sino un día como cualquier otro más,

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se les vio a estos dos esperando la película de su elección. Estaban tan concentrados que ni cuenta se dieron cuando Adolfo tomó la foto. Estaban tan enamorados que ni sabían de la promoción. Estaban y no estaban, mas bien, estaban entre ellos y para ellos. Luego, ya no se les vio. Pero esta foto quedó como el recuerdo de un amor que nunca se publicó.


© ADOLFO VL ADIMIR

DAIDO

¿Y si la belleza no es planeada? Fuertes declaraciones las de Daido, él no habla con palabras y su arma, la más bella de su clase, fue la que se llevó su vida de diseñador al escenario callejero.

Cual función de Mariyoma, encauzando cada detalle al plano espiritual. Como un respiro, portador de las rutinas cotidianas dentro del plano estético se sitúa atrevidamente descollante.

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© ADOLFO VL ADIMIR

LAS PIERNAS Y SACOS

¿Y en qué pensarías si esos invisibles sin nombre no sólo se quedaron en el mar? ¿Y qué cambiaría si dijera que están en todos lados? ¿Y qué pasaría si fueran “iguales”? Dentro del MUAC se encuentran cubanos. La moda está creada por la industria y la duda está en el deber o en el estar.

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Consumo, capital, sistema. Consumo, capital, sistema. Todo es igual, a pesar de las diferencias. Todo es igual, a pesar de las diferencias. ¿Y esto cuándo va a parar? Me impone, me ata, me lleva. Me impone, me ata, me lleva. Me atrae, me (re) inventa. Todo es igual a pesar de las diferencias.


© ADOLFO VL ADIMIR

INVISIBLES

“De estos invisibles hay miles”. Él hubiera dicho que los hubo en el mar de una costa conquistada, Donde se disfruta el olor del mar que deja el corazón bien “tiernito”, la sonrisa bien arriba y la brisa en la cara se recuerda con suspiros de felicidad. Ya después de muchos atardeceres, en una playa de Veracruz sin nombre, aparece el hombre vendiendo helados, acompañado por el sol, viene la carreta anunciando la buena venta.

Mientras él se pone naranja, el viento se presta para ir a caminar. Son las olas del mar que cantan e hipnotizan, seduce su color y Neptuno incita a entrar. Quizás aquellos pies fueron atraídos, débiles o corrompidos por las gracias del infinito azul cristal, se fue tan deprisa que no tuvo tiempo para recordar que llevaba puestas unas chanclas.

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© ADOLFO VL ADIMIR

AUTORRETRATO

Conocí la paciencia de una mujer.

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© ADOLFO VL ADIMIR

NUBES

Como la imagen conceptual. Vienen sin que las menciones siquiera y unas muchas interpretaciones infinitas se forman a partir del movimiento incontrolable por el humano. No se queda ahí, se transforma, en espiral se traslada. Desaparece, aparece, desaparece, aparece, desaparece, aparece, desa... —calma, calma, calma. “No siempre se puede entender todo”, me digo.

La sábana blanquecina que protege y exclama libertad, tiene forma de cama hecha de la mano de los dioses que la habitan; pura perfección natural, dicen los “científicos populares”. Y aunque desaparece, aparece, desaparece, aparece, se regresan esos monstruos que causan caos; inundan, esconden el resplandor, crean sombra y vuelven a desaparecer, dejando crisis a su paso, soltando todo aquello refugiado detrás del blanco, el que alguna esperanza dejó.

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© ADOLFO VL ADIMIR

TARDE

Mientras tanto en la tarde de la calle empatía, el sol salía a compartir su sabiduría, y las personas que pasaban, escuchaban a la pared que les hablaba, con versos que iban rimando como una canción, las historias que atestiguó: “El tiempo es sabio, si se sabe esperar. A veces hay que volver al pasado para recordar quiénes somos”.

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Si los árboles hablaran, decía contarían historias de antaño. Pero yo veo la vida cotidiana ignorada por los medios, como a parejas implorando un lugar en el corazón de alguien más, enojos terminados en golpes, o en besos, risas armónicas hasta formar pequeñas melodías desafinadas, caricias involuntarias y, también, desgracias que se roban los sueños de la noche, o miseria en los ojos perdidos de los emprendedores fallidos, más de mil ruegos en las manos

sucias por la ciudad, hasta cigarros deshacerse lentamente dejando libre al humo danzante. He visto a la tristeza pasar todos los días, a veces en los párpados caídos o en los pasos cada vez más pesados. He hecho un acervo de piropos inapropiados y vulgaridades inexpresables que no podría mencionar aquí. Y en la noche, cuando todo se transforma, y las mejores cosas pasan, hay más suspiros que me llevan a imaginar cómo sería la vida en otro lugar.


© ADOLFO VL ADIMIR

TORDO

A veces la belleza se planea o en un acto celestial llega. Una sorpresa de encontrarse, cual coincidencia, que pinta el aire de misterio e ilusión. Dio la casualidad que se andaban esperando, el tordo bien parado y listo para la fotografía, con su cola negra bien peinada y un blanco espectacular.

Las palabras no son necesarias para todo lo que se quiere expresar, nada más basta con ver los ojos del tordo y sentirse en su reflejo. Respeto para ella, encuentro para él, paz para nosotras. Relajación para Rodrigo, a Cristy miedo le dio. Libertad, arrogancia y respeto, dijo Paloma. Y el tordo solamente posó. 27


© ADOLFO VL ADIMIR

SOMBRAS DE LA REVOLUCIÓN

Construyendo en el tiempo lo que en el futuro nos definirá. Silencio. –Por lo que se fue. Agradezcamos lo que nos marcó. Vivamos la historia con respeto. Aprendamos del porqué. Y el devenir con convicción.

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Ese dogma inconmensurable, insostenible, incapaz, infinito, inefable. –INverosímil. De las sombras sin rostro, de las personas sin nombre, de las historias sin mujeres, de las familias sin padres, de las madres sin hijos, de la patria sin hombres, de la pasión sobresaliente, de la sangre vertida de los valientes.

Que nos han dejado una concepción falsa, intangible y dolorosa, y una cruda idea, de sos te ner, el último

–respiro de la paz en la humanidad a través de la violencia.


© ADOLFO VL ADIMIR

VIRGEN DEL METRO

Un virus ha atacado a la ciudad. Se llama la enfermedad del egoísmo, esa que ciega a pesar de ver. Causada por falta de coraje, valentía, justicia, democracia y respeto a la humanidad.

Dicen que el virus se expande rápidamente y en grandes cantidades. Es capaz de contagiar a masas completas. Las consecuencias son graves, desde ignorancia, indiferencia, conformismo, pobreza, anemia, desigualdad, guerra, hasta la muerte. Aún no se encuentra cura para este mal. n

instagram

@adolfovladimir

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portaFolio

David Lauer

VIENTO DE LA MEMORIA Ana Luisa Anza

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ué tremendamente duros son esos paisajes a los que aligera el cielo que, aunque enér­ gico y perturbador, nos permite un respiro; qué espesas las sombras que se asoman a fantasmagóricas formas de una naturaleza que nos asombra, que tendríamos que casi tocar –o apenas rozar– para darles la posibilidad de ser reales; qué enormemente intensos los contrastes en ese viento que plasma el instante de la posición de una nube, un pájaro fantástico o pedazos de tela que flotan en un espacio que los contiene sólo en ese momen­ to, nunca más. David Lauer explora el reino de luz sobre las formas: de pedazos de algo, de flores agrestes, de caprichos creados por el tiempo o las areniscas o los elementos, de los paisajes hechos con base en la se­ quía o la abundancia. Hay que imaginarlo luego de largas caminatas, sobre picos escarpados, en las la­ deras de un cerro, en el polvoso camino que condu­ ce a ningún lugar o en las ruinas dejadas por lo que quizá fue un asentamiento humano. Allá va, buscan­ do meticulosamente el momento, atesorando el ob­ jeto, capturando la mancha que una imagen negra y desdibujada deja en la roca, definiendo la línea que el filo de la sierra ha de marcar en el cielo que lo cobija.

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Nopalera moribunda. San Diego de Alcalá después de la helada. De la serie El viento de la memoria y otros relatos, 2014 . © DAVID L AUER

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Huellas de un cataclismo. El Río Conchos. De la serie El viento de la memoria y otros relatos, 2014 . © DAVID L AUER

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Esqueleto de un milpiés. Desierto de Ojinaga. De la serie El viento de la memoria y otros relatos, 2014 . © DAVID L AUER

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Sendero al Conchos. El Fortín, Coyame. De la serie El viento de la memoria y otros relatos, 2014 . © DAVID L AUER 35


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Como explorador, va echando en su cámara –co­ mo si fuera una mochila– las vivencias acumuladas, fragmentos de naturaleza que atesora quizá para entenderse y comprendernos, seres minúsculos y efímeros, tan pequeños en el universo infinito. Ya después, quizá en la seguridad que da el techo que lo cubra, podrá diseccionar sus hallazgos y unir las partes. Dice Lauer: Como trashumantes deambulamos por los llanos y barrancos, por los callejones y los vericuetos de la imaginación y del deseo buscando lo nunca antes visto, lo elocuente, lo irrepetible; divagamos al acecho de nuevas perspectivas de lo conocido, conscientes de que lo visto desaparece inmediatamente, pero confiados en que su fulgor vivirá más allá de nosotros. Colecciono pedazos de lo que creo ver, impregnados de lo que no puedo ver, y reúno ecos distantes del cosmos para un tapiz de reflejos.

Y ahí está ese tapiz. Uno tejido de cielos y nubes tercas, de flores que espinan, de cactus que se consu­ men como los cuerpos de todos a la luz del sol, de fó­siles que se empeñan en disfrazarse de vida, de antojos extravagantes de una roca que nos reta a que adivi­ nemos su forma, del viento intenso cuyo ulular podríamos oír si la imagen hablara más allá de su lenguaje natural… de todos esos elementos que nos recuerdan quiénes somos y por qué estamos. El pájaro blanco. Río Bravo, Ciudad Juárez. De la serie El viento de la memoria y otros relatos, 2014 . © DAVID L AUER 37


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El valle de los monjes. De la serie El viento de la memoria y otros relatos, 2014 . © DAVID L AUER 39


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[la serie] …reúne imágenes –disímiles pero comple­ mentarias– que considero elocuentes; círculos, espira­ les, ondulaciones, pedazos de la memoria, fósiles que rescatan lo asombroso, frágil y fugaz que es la existen­ cia. Son visiones de desastre y ensueño, de la expansi­ va y diminuta grandeza que es nuestro entorno […]. La memoria sirve para mostrarnos cómo llegamos hasta donde nos encontramos y, a la vez, mantener viva la inspiración necesaria para encontrar los sende­ ros que nos sacarán del laberinto.

Vemos las imágenes y nos apropiamos del espacio. O eso quisiéramos: adueñarnos de la inmensidad así sea por un instante. Caminar lo andado y dejar­ nos llevar por la sensación del calor del sol sobre nuestra cabeza, la tierra en la cara, el dolor de los pasos en sendas difíciles. Contemplar, sin embargo, la inmensidad de lo creado y sólo así, al comprender, encontrar el sosiego. La exploración del reino de la luz y del mundo de la materia nos dirige a la raíz de todo descubrimiento: la duda y la pregunta. La memoria se va desangrando en el tiempo. El viento nos calma con su ritmo y arrasa con todo lo que ya no sirve… n

El viento de la memoria. Camino a Carichí. De la serie El viento de la memoria y otros relatos, 2014 . © DAVID L AUER 41


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enExposición

Brassaï

UN VIAJE AL LADO OSCURO DE PARÍS Carolina Romero

B Página opuesta: BRASSAÏ

En Magic City, ca. 1932 Impresión plata/ gelatina. 23.2 × 16.6 cm © ESTATE BRASSAÏ SUCCESSION, PARÍS

rassaï entró al corazón oscuro de París a través de la fotografía. Su búsqueda por detener cier­ tos momentos de la existencia lo llevó a con­ vertirse en espectador del tiempo en un sinfín de lugares, en donde encontró instantes, atmósferas y personajes emblemáticos. A todas esas historias las de­ jó plasmadas en postales sui generis que narran las his­torias ocultas en cada rincón de la capital francesa. Bajo el título Brassaï, el ojo de París, el Museo del Pa­ la­cio de Bellas Artes presenta un paseo por Francia narrado por las imágenes del fotógrafo, con las cuales inmortalizó “de una manera muy extraña” la década de los 30, dice Philippe Ribeyrolles, sobrino y repre­ sentante legal del fotógrafo. A pesar de haber nacido en Transilvania (ahora Ru­ mania, entonces Hungría), Gyula Halász (1899-1984), mejor conocido como Brassaï, siempre tuvo los ojos puestos en París. Él mismo escribió alguna vez que fue la fotografía la que le permitió apoderarse de las no­ ches parisinas y de las calles envueltas en un ambien­ te de oscuridad, niebla y bruma.

En su obra, la más conocida, plasmó y mostró al mun­do el lado oculto de la ciudad y sus noctámbulos, quie­nes aparecían una vez que se ocultaba el sol: prostitutas, ladrones, aquellos quienes escasas veces se de­jaban retratar. Sin embargo, también capturó la vida cotidiana, la belleza de las calles, sus rincones pintorescos, los sitios de entretenimiento, la arquitec­ tura y los reflejos de amor que le dan su popularidad a la capital francesa, entre muchas otras maneras que tuvo de observarla. “Siempre que nos miraba teníamos la impresión de que sus ojos nos iban a traspasar”, asegura Ribeyrolles, y cuenta que Brassaï afirmaba que el ojo es lo que hace fantástico lo que uno está viendo. Para él, la fo­ tografía era una construcción inmediata. El hecho fotográfico, lo que podía mirar, era la materia prima de lo que llamaba “su poesía visual”. Más de 200 obras provenientes de diversas colec­ ciones conforman la muestra, la cual está dividida en secciones: París de noche, Placeres, París de día, Gra­ fitis, Minotaure, Lugares y cosas, Personajes, Sociedad,

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Arriba:

Página opuesta:

BRASSAÏ

Velada de Haute Couture [imagen invertida], 1935 Impresión plata/gelatina. 17.6 × 21.1 cm © ESTATE BRASSAÏ SUCCESSION, PARÍS

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BRASSAÏ

Nueva Orleans, 1957 Impresión plata/gelatina. 35.9 × 29.4 cm © ESTATE BRASSAÏ SUCCESSION, PARÍS


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BRASSAÏ

Montmartre, 1930-1931 Impresión plata/ gelatina. 29.8 × 39.6 cm © ESTATE BRASSAÏ SUCCESSION, PARÍS

Página opuesta: BRASSAÏ

Chez Susy, 1931-1932. Impresión plata/gelatina. 30 × 23.8 cm © ESTATE BRASSAÏ SUCCESSION, PARÍS

Cuerpo de mujer, Retratos. Artistas, escritores, ami­ gos, La calle y Sueño. Además de un ciclo de cine que se presenta en conjunto con la Cineteca Nacional. La muestra no sólo recorrerá su trayectoria artística y periodística, sino también la de su vida desde antes de que su nombre se hiciera familiar en el mundo de la fotografía. Las imágenes denotan la manera peculiar del quehacer fotográfico y la técnica propia de la épo­ ca en la que Brassaï se desarrolló. El artista fue miembro clave de un grupo de fotó­ grafos europeos y americanos pioneros, cuyos traba­

jos entre las dos guerras mundiales redefinió la identidad y enriqueció el potencial de la disciplina fotográfica como forma artística. Su objetivo y su logro más perdurable consistió en revitalizar una rica mitología que ya existía en la lite­ ratura y en las artes visuales tradicionales, trasladán­ dola al nuevo medio de la fotografía en su aspecto más visceral e inmediato. Además de su pasión por la imagen, Brassaï te­nía talentos múltiples, cuenta Ribeyrolles: “Primero fue músico, dibujante y luego fotógrafo. También cineasta,

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escultor, escritor y sabía contar historias de manera admirable”. En los 17 libros que escribió compiló el trabajo de toda su vida. El recorrido que presentan el Museo del Palacio de Bellas Artes y la Fundación Mapfre evoca una época distintiva y de transición, tanto histórica como en la manera de hacer foto, a través de la mirada de un húngaro que se convirtió en parisino. n

BRASSAÏ

Vista a través del Pont Royal hacia el Pont solferino, ca. 1933 Impresión plata/gelatina. 40.1 × 51 cm © ESTATE BRASSAÏ SUCCESSION, PARÍS

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BRASSAÏ

Prostituta, cerca de la Place d’Italie, 1932 Impresión plata/gelatina. 29.9 × 22.9 cm © ESTATE BRASSAÏ SUCCESSION, PARÍS


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enMovimiento

Gilberto Martínez Solares

IMÁGENES DEL RECUERDO Elisa Lozano

Para la hermosa Malú, con inmenso cariño

Hace 70 años se estrenaban en las pantallas nacionales las comedias El Rey del barrio —título que posicionaría definitivamente a Germán Valdés “Tin Tan” en el gusto del público— y Novia a la medida, estelarizada por Charito Granados y Rafael Baledón, el galán de moda. Con ambas, Gilberto Martínez Solares afianzaba su bien ganada fama de ser uno de los directores que mejor comprendía ese género. La fotografía de las películas corrió a cargo de grandes maestros: Agustín Martínez Solares y Alex Phillips; a su vez, el diseño de los carteles promocionales se encomendó a dos geniales artistas plásticos, el huatusqueño Ernesto “Chango” García Cabral, y el santanderino exiliado en México, Francisco Rivero Gil. n

Siguiente doble página: imágenes cortesía de © AGRASÁNCHEZ FILM ARCHIVE 51


© ERNESTO “CHANGO” GARCÍA CABRAL. © AGRASÁNCHEZ FILM ARCHIVE

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© FRANCISCO RIVERO GIL. © AGRASÁNCHEZ FILM ARCHIVE

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cuadrOscuro

LOURDES CORZO/ IMÁGENES EN NARRATIVA Lourdes Corzo nos brinda una intencionada confesión construida con los implementos de su feminidad. Los materiales responden a su interés por lo cotidiano, introduciendo la alteridad como parte del mismo proceso de identificación en el que la intimidad se torna en comprensión y el palimpsesto en autobiografía. El espejo ha

conformado el sistema y la ficción el diálogo que nos revela lo invisible, ese tiempo débil que enfatiza el estatismo fotográfico y evidencia la naturaleza atemporal de la memoria, la cual intima a través de la búsqueda de aquello que nos hace falta: un desahogo ficcional que nos permita reinventarnos para poder vivir el contratiempo. [Fragmento de un texto de sala de los autores David Pérez–Becerra y Magdalena Okhuysen Casal].

Cubiertos. De la exposición Contratiempo. Detalle de la instalación. Plata/gelatina sobre cubiertos de madera. © LOURDES CORZO .

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Jaulas. De la exposición Contratiempo. Detalle de la instalación. Fotogramas en plata/gelatina y madera. © LOURDES CORZO.


PEDRO VALTIERRA / LAS QUE LUCHAN Pedro Valtierra ha hecho de su mirada, viajera y solidaria, el medio para contarnos la historia de un tiempo. En esta ocasión, el personaje principal son Ellas, las que luchan. Mujeres guerreras, dignas, bellas, retratadas en un escenario poco común: la guerra.

Una guerrillera camina por las calles de la Ciudad de Estelí, ya tomada por las fuerzas Sandinistas. Estelí, Nicaragua. Julio, 1979 . © PEDRO VALTIERRA.

En esta exposición que presenta una serie de fotografías realizadas durante la cobertura de distintos movimientos armados en México y Centroamérica, Valtierra nos muestra no sólo a la guerrillera, también a la mujer y su cotidianidad en medio de un conflicto bélico. Tenemos así el retrato de la militante y la guerrera que empuña un arma,

pero también el de la madre que carga a su hijo, el de las amigas que conversan, compañeras que dejaron testimonio de sus ideales y anhelos en estas imágenes que hoy se presentan como un homenaje para ellas, las que luchan. [Lucía Cuevas] La exposición Ellas, las que luchan, estará abierta hasta el 29 de mayo en el Palacio de Minería.

Combatiente sandinista se reencuentra con su familia después del triunfo de la revolución. Managua, Nicaragua. Julio de 1979 . © PEDRO VALTIERRA

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EXPOSICIONES

Retrato de mujer saharaui en el sur de Argelia. De la serie “Los guerreros del desierto”. © LORENZO ARMENDÁRIZ.

Esta imagen forma parte de la exposición Trayectos Paralelos, la que reúne 35 años de trabajo, bajo cuatro ejes principales: “El Costumbre”, sobre diversas comunidades indígenas; “La gente del viaje”, un trayecto de más de 20 años con gitanos de México, Europa y América del Sur; “Los senderos de la fe”, un acercamiento a las peregrinaciones de México y “Los guerreros del desierto”, con pastores nómadas y seminómadas. Abierta hasta el 2 de junio del 2019 en el Museo de Arte Contemporáneo de Tamaulipas,en la ciudad de Matamoros.

© NADJA MASSUN

De la serie Relatos sin tiempo.

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cuadrOscuro

Naturaleza muerta con lluvia. © SILVIA GONZÁLEZ DE LEÓN.

De la exposición Una caja oscura 2008 -2018 , que reúne incluye un extenso trabajo realizado por 10 años utilizando cámaras estenopeicas (sin lente), de las cuales se incluyen algunas muestras, así como hojas de contactos, pruebas de impresión y negativos. En la muestra, montada en el Museo de la Ciudad de México hasta el 28 de abril, hay una cámara de madera que el público puede usar para observar el fenómeno de la camera obscura.

© FAUSTO NAHÚM

De la serie No siempre, no todo.

Las exposiciones de Nadja Massun y Fausto Nahúm estarán abiertas en el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo de Oaxaca hasta el 28 de abril.

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cuadrOscuro Página opuesta, arriba: © FLOR GARDUÑO.

Camino al camposanto. Ecuador, 1988 . La imagen forma parte de la exposición La construcción del instante, que presenta lo que la artista ha desarrollado a través de distintos núcleos temáticos, desde la década de los ochenta hasta trabajos actuales, incluyendo fotografías inéditas. No se trata de una retrospectiva, sino de un intento de dar cuenta de las diversas vertientes asumidas por Flor Garduño. La muestra, en colaboración con Fomento Cultural Banamex, está abierta hasta el 9 de junio en el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa), en Oaxaca.

Página opuesta, abajo: © YOL ANDA ANDRADE

La muestra Tú de mí, yo de ti, reúne la obra de 31 creadoras coordinadas por Fernanda Barreto, María Cerdá Acebrón, Manuela García y Carla Rippey en un ejercicio curatorial colectivo, donde cada participante eligió la obra de otra de las artistas, buscando la afinidad entre su trabajo. Cuenta con la participación de las artistas Eunice Adorno, Yolanda Andrade, Zazil Barba, Fernanda Barreto y Wendy Cabrera, entre otras, y permanecerá abierta en el Museo de la Ciudad de México hasta mayo.

© ONNIS LUQUE

Miradas Latinoamericanas muestra el trabajo de siete fotógrafos, quienes presentan ensayos autorales sobre arquitectura moderna de América y sus contrastes. Estará abierta hasta el 12 de mayo en el Museo de la Ciudad de México.

© MARÍA LUISA SANTOS CUÉLL AR

De la muestra Morcellement, que se presenta del 6 al 28 de abril en el marco del décimo aniversario de la Semana de Fotografía Estenopeica de Oaxaca. En el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, en Bravo 116 , Centro Histórico de la capital oxaqueña.

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Sony World Photography Awards 2019 VÍCTOR MEDINA GANA PREMIO NACIONAL DE MÉXICO DE LOS SWPA El fotógrafo Víctor Medina Gorosave es el ganador del Premio Nacional de México de los Sony World Photography Awards 2019 . La foto galardonada muestra la labor de bomberos en Mexicali, Baja California, mientras intentan extinguir un incendio en una planta recicladora. También presentamos una breve selección de las imágenes ganadoras de los premios nacionales del certamen. Fire Landscape. © VÍCTOR MEDINA GOROSAVE

Municipio de Chongquing. Picnic del domingo familia. Puente. © NADAV KANDER

El fotógrafo israelí Nadav Kander fue galardonado con el premio contribución sobresaliente a la fotografía en los premios Sony World Photography Awards 2019 . El certamen destacó su “versatilidad e impacto significativo en el medio de la fotografía”.

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Elaboración de la red de pesca roja. Una mujer vietnamita hace las redes rojas a mano de una manera tradicional. P rimer lugar del P remio N acional en C orea del S ur . © MASTER NA, KOREA

Patrono. Semana Santa en Guatemala. P rimer lugar del P remio N acional en Guatemala . © JUAN HERRERA ZULUAGA

Momento en el mercado flotante. En el lago Inle, uno de los más famosos de Myanmar. S egundo lugar del P remio N acional en M yanmar . © MIN MIN ZAW

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NOMINAN A MEXICANOS EN LISTA DE FINALISTAS DEL WORLD PRESS PHOTO Los fotógrafos mexicanos Yael Matínez, de Guerrero, y Pedro Pardo, de Puebla, forman parte de la lista de nominados del World Press Photo 2019 . Con su serie documental La casa que sangra, que fue publicada en la edición 141 de esta revista, y que retrata el dolor de las desapariciones forzadas en el país desde la perspectiva familiar, Martínez compite en la categoría Proyectos de largo aliento. En tanto, Pardo fue nominado en la categoría Spot News por una imagen que tomó mientras integrantes de la primera caravana migrante, que recorrió México el año pasado, intentan cruzar la valla fronteriza a Estados Unidos. Presentamos, además, a las seis imágenes nominadas a Mejor fotografía del año.

Arriba: Digno Cruz (mi suegro) lloraba en su casa mientras hablaba de sus desaparecidos nietos. De la serie La casa que sangra. © YAEL MARTÍNEZ

Izquierda: Un grupo de migrantes centroamericanos trepó la valla fronteriza entre México y Estados Unidos, cerca del cruce fronterizo de El Chaparral, en Tijuana, estado de Baja California, México, el 25 de noviembre de 2018 . © PEDRO PARDO. AFP

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World Press Photo

2019

Una solicitante de asilo hondureña de dos años llora cuando su madre es registrada y detenida cerca de la frontera de Estados Unidos y México, el 12 de junio de 2018 en McAllen, Texas. © JOHN MOORE. GETTY IMAGES, nominada a M ejor imagen del año .

Bol, Chad, 13 de octubre de 2018 . Los niños huérfanos, principalmente refugiados nigerianos, viven juntos como un grupo en las escuelas del Corán. Durante el día, van mendigando y se les conoce como almajiri. Estos niños, que viven en la cuenca del lago Chad, están creciendo en una situación de guerra constante, y todo lo que han conocido son las armas y las muertes que dibujan en las paredes de la ciudad. © MARCO GUAL AZZINI. CONTRASTO, nominada a M ejor imagen del año .

Petronella Chigumbura, de 30 años, miembro de la fuerza de guardabosques de la conservación femenina, conocida como Akashinga, en Phundundu, Zimbabwe, experimenta un movimiento de francotiradores y entrenamiento de ocultación en el arbusto cerca de su base. © BRENT STIRTON. GETTY IMAGES, nominada a M ejor fotografía del año .

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World Press Photo

2019

Yorladis y su pareja viven en una casa en un campamento temporal en Colinas, Colombia. Se reunieron poco antes del proceso de paz. Acababa de pasar dos años en prisión, que describió como administrado conjuntamente por las FARC y los grupos paramilitares, en otras palabras, básicamente la misma guerra que fuera de las murallas. © CATALINA MARTIN. CHICO, nominada a M ejor fotografía del año .

Un hombre no identificado trata de detener a la prensa el 15 de octubre de 2018 , cuando los investigadores sauditas llegaron al Consulado de Arabia Saudita en Estambul, Turquía, en medio de una creciente reacción internacional contra la muerte del periodista Jamal Khashoggi. © CHRIS MCGRATH. GETTY IMAGES, nominada a M ejor fotografía del año .

Personas reciben tratamiento después de un ataque con gas en la aldea de al-Shifunieh, en Ghouta Oriental, Siria, el 25 de febrero de 2018 . © MOHAMMED BADRA. EPA /EFE, nominada a M ejor imagen del año .

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LIBROS

Con su doble portada –una “camisa desplegable que muestra cronológicamente su trabajo–, el libro Antonio Reynoso. Cine Fotógrafo, de Elva Peniche e Israel Rodríguez, publicado por el Centro de la Imagen y Secretaría de Cultura, contiene un portafolio de fotografía y un recuento gráfico de su intenso quehacer como cinefotógrafo, con la inclusión tanto de fotos fijas de Reynoso como fotogramas de películas en donde fue fotógrafo.

Portada interior del libro sobre Antonio Reynoso.

El título es el nombre de su autora: Silvia González de León –quien, por cierto, tiene ahora una exposición en el Museo de la Ciudad de México–, y en este volumen de la colección Círculo de Arte muestra cómo es posible hacer visible el tiempo. Sus fotografías estenopeicas muestran con gran belleza el tiempo suspendido.

En los 13 capítulos que componen Cultura impresa y visualidad –coordinado por Marina Garone y Mauricio Sánchez–, los autores analizan diversos aspectos de publicaciones latinoamericanas con un enfoque multidisciplinario. Destacan los textos sobre libros de artista, libros ilustrados y el fotolibro. n

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lasMejores Página opuesta: Superluna de nieve y la Torre Latinoamericana. Febrero 20, 2019.

Jacarandas en Paseo de la Reforma, previo al inicio de la primavera en la Ciudad de México. Febrero 13, 2019.

© ANDREA MURCIA / CUARTOSCURO

© ISAAC ESQUIVEL /CUARTOSCURO

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lasMejores

Cientos de personas acompañaron el féretro de Samir Flores por las calles del pueblo de Amilcingo, Morelos, hacia el panteón donde fue sepultado. Samir Flores, uno de los activistas más representativos de la lucha contra la termoeléctrica de Huexca, fue atacado a balazos afuera de su casa y murió en un hospital. Febrero 21, 2019 . © MARGARITO PÉREZ RETANA /CUARTOSCURO

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lasMejores Danza tradicional de El Pichiquie, ejecutada por la comunidad gay de Ometepec, en la Costa Chica de Guerrero, durante el carnaval del poblado. Marzo 3, 2019. © XAVI SILVA /CUARTOSCURO

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Turistas nacionales y extranjeros disfrutan de las arenas blancas en la isla de Holbox, Quintana Roo. Marzo 16, 2019 . © ELIZABETH RUIZ / CUARTOSCURO

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lasMejores Autoridades custodian el perímetro del volcán Popocatépetl, tras la emisión de exhalaciones y explosiones. Febrero 26, 2019. © JOAQUÍN SANLUIS / CUARTOSCURO

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33 AÑOS

AGENCIA WWW.CUARTOSCURO.COM agencia de fotografía y editora ARCHIVO AGENCIA.CUARTOSCURO.COM/AGENCIA/ archivo@cuartoscuro,com REVISTA CUARTOSCURO.COM.MX revista@cuartoscuro,com

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