Con notable y bella sorpresa oímos con frescor poemas de este poeta mexicano. Sabe combinar lo cotidiano con lo erudito, lo jocundo con lo con lo sesudo de la cita del pergamino. Y, sobre todo, tiene la alegría de la risa del niño frente al deslumbramiento de la palabra y el objeto artístico. No ha publicado aún un libro, pero sus poemas ya corren como corren las vetas de la buena poesía.
Feliciano Mejía.