“Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.”
Entonces, para un cristiano es un deber saber con claridad qué significa el llamado escritural a no amar al mundo. Podemos entender que es un mandamiento directo, y si viene de Dios, es algo que podemos accionar: No amar al mundo es una decisión que toda creyente toma, por medio de Gracia derramada en sus corazones.
¿Pero en qué consiste este mandamiento? ¿Qué elementos identifican a aquellos que aman el mundo?