Literatura
Esteban Carlos Mejía
“Creo en dioses antiguos y por eso confío en la inspiración” Novelista y columnista, Esteban Carlos Mejía es un autor osado. Por estos días, está dedicado a escribir, a la vez, dos historias. I PAOLA A. CARDONA TOBÓN
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steban Carlos Mejía es expresivo, habla con contundencia y se ríe con precisión. Sí, precisión: en el momento en el que hace falta hacer una pausa y entregarse a una frase más lúdica, anecdótica, relajada. Novelista y columnista de prensa; con el programa Especiales del arte, del que era director y conductor, ganó en 1991 el Premio Simón Bolívar de Televisión, en Investigación Cultural. Su cuento Cuestión de Escrúpulos (Gaceta, 1979) fue llevado a escena, junto con textos de otros autores, por el Colectivo Teatral Matacandelas, entre 1982 y 1988. Mentirás al prójimo como a ti mismo ganó el Premio Nacional de Novela Universidad de Antioquia 2000, y I love you putamente es la primera novela de Trilogía de espaldas a Medellín, que apareció en 2007. ¿Qué libera usted cuando escribe?, se le preguntó desde Generación, “lo oculto. Lo ambiguo. Lo soñado. Lo deseado”. Las letras que lo mueven y que quiere compartir de otros autores, las envía en un correo muy especial, que ya esperan sus amigos y compañeros: Dulcejueves. Es columnista de El Espectador y Vivir en El Poblado, realiza el programa cultural, La punta del iceberg, en Cámara F.M., y coordina la tertulia literaria, Mesita de noche, en Eafit. “Escribo un poco para vivir mucho más”, dice en su perfil de Twitter. ¿Cómo llegó a esa afirmación? ¿Cuántas cosas tuvieron que pasar? “¿Qué no me pasó? Aceptarme y reconocerme como soy. Descubrir que la literatura no es sólo una pasión sino un complejo vitamínico, casi como una fuente de la eterna juventud”.
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Domingo, 8 de junio de 2014
Vladimir Nabokov, Guillermo Cabrera Infante, Rubem Fonseca y, claro, Gabriel García Márquez”.
Pasión desbordada por la buena literatura y método al escribir.
Foto Emanuel Zerbos
Cada libro que se escribe tiene una historia detrás. En los suyos, ¿hay alguna que hasta a usted lo haya sorprendido? “Cada frase escrita es una sorpresa. Cuando escribo novelas, sé cómo y por dónde empiezan las vainas. Hasta conozco el final. Pero todo, o casi todo, cambia a medida que escribo. Para mí, sorprenderse es inventarse”.
“Por lo general sólo escribo sobre política y literatura. En política me dejo llevar por los acontecimientos, me encomiendo al Hacedor y digo lo que pienso. En literatura, me gusta charlar con mi amiga Isabel Barragán Lalinde, mamacita, lectora sin descanso, suspicaz, bonita, inteligente y sexy”.
Novelista, periodista y director, columnista... ¿Cómo es el Esteban Carlos de cada uno de esos roles? “¡Modestia apártate! Como novelista me siento inventor, iconoclasta, irreverente, y todas empiezan por la i de imaginación, ingenio e intuición. Como periodista trato de ser neutral, atento y a la escucha, independiente. Como columnista me considero original, polémico y creíble. Como director soy escalofriante: apruebo todo, menos el concepto”.
Cuéntenos acerca de Dulcejueves. “Leo poesía como contrapeso a las prosas que escribo. Un jueves, en el 2006, creo, leí un poema de Borges y me antojé de enviárselo por email a mis amigos. Me despedí con un ‘dulcejueves’, en homenaje a John Steinbeck y su espléndida novela Dulce jueves. Desde entonces, cada semana, con la ayuda de los dioses de las letras, comparto mis lecturas poéticas con un combo de amigos y seguidores. Es mi apuesta estética en una burbuja a veces tan opaca como el internet”.
¿Cómo es su proceso de escritura? ¿Es de los que se encierra a escribir o prefiere seguir en contacto con el mundo? “‘Ambas, dos’, como decía mi abuelita, mamá Julia. Creo en dioses antiguos y por eso confío en la inspiración. Como mínimo escribo veinte minutos diarios, a manera de exorcismo de mis voces interiores. Mi contacto con el mundo, qué pena con ustedes, es más bien precario”.
Dirige una tertulia literaria con un nombre muy sugestivo, Mesita de noche. Según lo que observa en ella, ¿persiste la pasión de la gente por la literatura? “¡Ufff! A Mesita de noche, en Eafit, va gente de todas las edades, oficios, profesiones y vocaciones. Personas que leen única y exclusivamente por placer, por hacerle quitar a la ordinariez de la realidad. No es cierto que la gente no lea en Colombia o en Medellín. Cada vez se lee más y mejor”.
En este país en el que pasa de todo, uno se imagina que hay mucha tela de dónde cortar para un columnista. ¿Cómo va eligiendo los temas para sus columnas?
¿Qué libros, por ejemplo, no faltan en su mesita de noche? “Libros de Cormac McCarthy, Roberto Bolaño,
Háblenos de sus proyectos actuales. “En literatura, como cosa rara, estoy escribiendo dos novelas a la vez, Dios me coja confesado. Una es la parte final de mi Trilogía de espaldas a Medellín, que arranco en 2007 con I love you putamente. La segunda novela se llama Esos besos que te doy, y está en manos de un agente literario. Y la última de la tríada se llama Los abismos de tu sexo. Ahí voy con ella, sin prisa y sin parar. La otra novela que escribo es policíaca, en Medellín. Uno de mis senseis, el escritor mexicano Élmer Mendoza, me indujo, diría que me autorizó, a escribir novelas policíacas, un sueño reprimido desde hace tiempo. Tengo otro proyecto, no literario: ¡Vuelvo a la televisión! Seré presentador de un informativo diario del canal Televid, a las 9:00 de la noche, en vivo y en directo. Una idea sugestiva, autónoma, potente. Bajo la dirección de la periodista Maribel Osorio, ¡no veo la hora de salir al aire!”. Para usted, ¿qué elementos no pueden faltar en un cuento? “Trama y agilidad narrativa. Impacto y originalidad. Y una punta de iceberg que conmueva y atrape al lector”. ¿Qué temas encontró en común en los relatos del Concurso Nacional de Cuento Generación? “Mucha violencia: casera, en las calles, en el pensamiento, en la ciudad o en el campo. Una violencia muy realista, cierto, pero aún no pasada por el matiz de la creación literaria”. ¿Qué les recomienda a aquellos que están incursionando en la escritura de relatos? “Les recomiendo lo mismo que me recomiendo a mí cada día: pasión y método. Pasión desbordada por la buena literatura y método al escribir. Hacer lo que uno quiere y querer lo que uno hace. Y oficio: leer y releer, escribir y reescribir, aprender y reaprender”. ¿A qué autores esenciales deben leer? ¿A usted, cuáles de esos esenciales le abrieron caminos? “¡Dios mío! Son tantos los escritores esenciales. Se actualizan con cada generación. Hoy en día, recomendaría a Roberto Bolaño, Thomas Pynchon, J. M. Coetzee y Javier Marías. Así, en desorden, a lo ecléctico” I
GENERACIÓN, una publicación de el COLOMBIANO
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