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la otra ministerialidad Me arriesgo y Él sale
a colaboradores y amigos que hicieron y siguen haciendo oración por las vocaciones.
Estas son algunas experiencias que compartieron:
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Daniel Álvarez Lomelí (originario de Tangamandapio, Michoacán): ¿Cómo he sentido el llamado del Señor? Desde que nací, Dios ha estado presente en mi vida. Mis padres me enseñaron a amarlo; al crecer, comencé a seguirlo porque tenía la inquietud de conocerlo más. Comencé a buscarlo y Él me encontró. Al conocerlo me di cuenta de que siempre ha estado conmigo en mis alegrías y en mis batallas. Ingresé a un grupo parroquial, el cual me ayudó a vivir la amistad y a abrir los ojos a las necesidades de los demás. Así sentí el llamado divino para experimentar algo más grande; por eso me decidí a participar en el preseminario. Siento que Jesucristo me envuelve en su corazón, me toma de la mano y me invita a caminar con Él. La frase que llevo en mi mente es la que les dijo a Santiago y Juan: «¡Ven y verás!».
Raúl Alfredo Cervantes (originario de Irapuato, Guanajuato). He estado en discernimiento con los Misioneros Comboniados desde hace dos años para conocer y comprender mi vocación. Vengo con alegría y fe al preseminario para escuchar qué es lo que Cristo desea para vivir mi vida misionera. Ha habido dudas y temores, pero estoy seguro del «sí» para seguirlo. Quiero ser hermano Misionero Comboniano.
Jesús Cecilio Carvallo (originario de Salinas, San Luis Potosí).