Año I, número 1
junio de 2008
Boletín digital de Amistad Internacional Scout y Guía - España
En portada Puntos de interés especial: La promesa scout, que hice a los 13 años, la tengo viva en mi memoria. Hoy muchos años después, me ratifico en lo hecho con la misma convicción. Los scouts adultos desarrollamos nuestra condición de scouts en otras circunstancias: ejerciendo como buenos ciudadanos; esa es la diferencia.
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Recuerdos
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Galería de personajes escultistas
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Contraportada: ¿Quién es quien?
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Scout un día, scout para siempre. Una vez scout, siempre scout. Este es un criterio que la mayoría de las personas que un día formulamos nuestra promesa como tales, lo asumimos desde el primer momento.
Sin embargo y paradójicamente, hasta hace poco los scouts adultos de AISG – España-, no teníamos muy clara nuestra razón de ser, tanto es así que este asunto, fue tema importante a dilucidar en el encuentro que el año pasado celebramos en Granada. Las conclusiones aunque evidentes, clarificaron mucho las cosas, los scouts adultos somos por encima de todo scouts.
Recuerdo que cuando realicé mi promesa, tenía unos trece años. Antes había formulado la de lobato, pero era muy pequeño y por eso ya no me acuerdo.
La promesa scout por su ceremonial por la importancia que aquel acto tuvo para mi en aquellos momentos, la tengo viva en mi memoria. En los lobatos me inscribió mi padre, que fue scout (explorador) mientras le dejaron, como todos los de
su generación. Cuando me incorporé a la Tropa Scout, fue por convicción propia, y si quise ser scout, fue porque me gustaba. Me gustaba la naturaleza, la aventura, y aunque era un niño, admiraba los valores que enseñaba el escultismo, la amistad, la fraternidad, la solidaridad, la honradez, el respeto por la naturaleza. Es decir realicé mi Promesa, a sabiendas de lo que hacía, y con la convicción de que hacía lo correcto.
Cuando pasan los años, uno repasa sus comportamientos a lo largo de la vida, y en algunas cosas está mas satisfecho y en otras no tanto. Especialmente cuando se es niño, o joven, ya que en ocasiones la falta de experiencia nos origina una voluntad viciada, es decir, hacemos cosas que si tuviéramos una proyección de futuro suficiente para conocer sus consecuencias, no las haríamos.
No es ese el caso de mi Promesa Scout. Hoy muchos años después, me ratifico en lo hecho con la misma convicción, con la misma seguridad que la que tenía hace 45 años, y mi criterio, es el mismo, quizás mas elaborado, pero en lo sustancial no ha cambiado nada.
Los scouts adultos tenemos muchas ocasiones para salir
Enrique Soto a la derecha y Enrique Genovés en el centro en 1969. en defensa de la naturaleza, que tanto nos gusta. Disponemos de oportunidades suficientes para demostrar nuestra solidaridad, especialmente con los mas débiles, con aquellos/as a quienes la vida a tratado peor. Podemos fomentar la amistad, con nuestro compañeros/as, y cultivar la fraternidad universal en busca de nuestro ideal de alcanzar un mundo mejor.
Una niña o un niño son scouts y viven como tales aprendiendo a convertirse en ciudadanos. Los scouts adultos desarrollamos nuestra condición de scouts en otras circunstancias: ejerciendo como buenos ciudadanos; esa es la diferencia.
Un cordial saludo scout.
Enrique Soto, Presidente de AISG-España.