´ Los números de la Luna Rosalía Pérez González
Ilustrado por
Gusalinda del Bosque
—¿Qué te pasa, Indira? Pareces preocupada. —No entiendo a nadie, abuela. Estamos preparando la fiesta de cumpleaños de Juan, pero no nos ponemos de acuerdo. Luis quiere organizar juegos, contratar una orquesta e invitar a todo el mundo, pero Selma dice que es mejor hacer algo con poca gente y muy especial. A David parece que todo le da igual, mientras que Conchita insiste que hasta el más pequeño detalle tiene que quedar perfecto. ¿Por qué no todos queremos lo mismo? ¿Por qué no pensamos igual? ¿Por qué, abuela? La abuela sonrió al escuchar a su nieta. Esta era una pregunta que se hacían niños y mayores, chinos y franceses, altos y bajos, rubios y castaños. Era una pregunta universal y, sin duda, muy importante.
—Indira, ¿te acuerdas de las galletas que preparamos para la fiesta de Navidad? Tenían formas diferentes: unas eran redondas, otras cuadradas, otras tenían forma de estrella, y otras de corazón, pero todas las galletas sabían igual, ¿verdad? —Claro, abuela, todas las hicimos con la misma pasta de mantequilla y almendras. Mi favorita. —Pues así también somos las personas. Todas estamos hechas de la misma pasta, pero venimos en distinto molde. —¿Y cuántos moldes hay, abuela? La abuela miró la luna llena y volvió a sonreír: —Hay infinitos moldes, Indira. Pero te voy a hablar de los 9 más importantes. Indira abrió bien los ojos y puso toda su atención. Cuando su abuela hablaba, se le llenaba el corazón de nuevos horizontes.
El 1
Siempre hace «lo correcto»: se sienta con la espalda recta, observa con atención, cumple con su palabra, hace las tareas con gran rapidez y precisión, y tiene un don maravilloso que pocos poseen: la honestidad. Es como Conchita, que nunca se olvida de regar las plantas, saludar con gran amabilidad a todos los vecinos o andar de puntillas por la noche para no molestar.
Conoce bien lo que los sabios consideran como los tres grandes valores de la humanidad: la belleza, la bondad y la verdad. Y desearía con todo el corazón que la realidad fuera siempre bella, buena y verdadera.
Me recuerda a la abeja, que con perseverancia y trabajo, construye la hermosa colmena. Su diseño es perfecto: celdas hexagonales idénticas, siguiendo un orden preciso. Pero hay que tener cuidado con ella, porque si se molesta, ¡puede picarte con su aguijón! No dirá que se ha enfadado. ¡Dirá que te lo merecías!
Eso sí, es capaz de elaborar algo increíble: la maravillosa miel. Dulce, deliciosa y saludable… saludable… como los grandes valores de la humanidad.
El primer libro de Eneagrama para ninos
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ISBN 978-84-18996-59-7
9 788418
996597