Los Viajeros Astrales: El Reflejo del Espejo

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CAPÍTULO 1 EL REFLEJO DEL ESPEJO

No es así como supuestamente deberían de suceder

las cosas. Al menos no cuando una mañana nublada había desaparecido el reflejo del espejo del pequeño Freddie Futuro y todos los habitantes de la Ciudad Antares se habían convertido en estatuas vivientes con pieles pálidas celestes. ¿Alguien lo había robado? ¿Qué les había pasado?… Antares es una pequeña ciudad situada dentro del condado de Orión. Está rodeada por dos bosques frondosos; el del follaje azul y el del rojizo a dos extremos distantes. Hay montañas y un río purpúreo que la atraviesa. Los veranos se caracterizan por ser prolongados e intensos, y los inviernos cortos pero muy fríos. «La ciudad de los gemelos», la llaman algunos. 3


La familia Futuro vive al sur de la ciudad en la calle dorada, cerca de la intersección con la avenida cristales. Alfredo Futuro o Freddie (como lo llaman sus conocidos), es un chico de pocos amigos, pero eso no significa que sea completamente introvertido, más bien precavido y selectivo. Es creativo, soñador, leal y de un corazón muy noble, pero proviene de dos mundos; su conexión con los misterios del universo (sin que él así lo decidiera) lo guiaron a este viaje fantástico y muy peligroso. Pudiera decirse que la mayoría del tiempo lo dedica en imaginar las tierras lejanas más allá del horizonte. Y eso, naturalmente, lo aleja de cierto tipo de compañeros en la escuela, y lo convierte en alguien diferente y especial. Esta es la historia del pequeño viajero y su misión al planeta más terrible; Universópolis. Solo que esto él aún no lo sabe…

UNOS MESES ANTES DE EMPRENDER EL VIAJE Freddie Futuro había estado teniendo algunos sueños reveladores durante los meses anteriores al día en que emprendió el viaje. A veces, estos sueños interrumpían su descanso en plena madrugada, otras veces dormía de corrido, pero sentía que se desprendía de su cuerpo y vagaba sobrevolando las calles de Antares 4


desoladas y en completo silencio. En uno de los sueños que tuvo se desprendió nuevamente y fue directo al espejo del baño, no se vio a sí mismo, sino a un rostro difuso, y por más que se acercara para descifrarlo, nunca pudo figurarlo. Salió de ahí y siguió merodeando por su casa vacía en este otro plano. Vio una puerta que no estaba normalmente en la vida despierta. Este sueño era recurrente, siempre que intentaba abrirla se despertaba sobresaltado. En una ocasión apareció la puerta secreta, pero con un aspecto tétrico y putrefacto. Su versión debilitada había cedido a una pesadilla. Una voz lo atrajo hasta ahí, apenas rozó el picaporte y se levantó empapado en lágrimas sin recordar algo más. En algunos otros sueños la casa estaba habitada. Cuando lo estaba, veía a otros niños rondar por ahí, pero sin la posibilidad de comunicarse con ellos. La única vez que Freddie recuerda haber atravesado la puerta secreta, encontró un ave rosácea con pico cerúleo, recostada al final de una cueva en completa oscuridad, esta ave emanó una luz blanca e iluminó el camino; sintió como si este destello lo protegiera y le diera tranquilidad. Algo más que Freddie Futuro recuerda de este sueño es que esa ave le pronunció las siguientes palabras mientras el resplandor lo cobijaba: «Algún día vamos a encontrarnos sin estar buscándonos…». 5



EL DÍA EN QUE EMPRENDIÓ EL VIAJE La mañana que desapareció su reflejo del espejo fue muy curiosa, pues esta vez era real; no como en los sueños reveladores. No había absolutamente nada. El vidrio reflejante mostraba su armario, los estantes y todo lo habitual, pero sin él en la imagen. Freddie se estremeció al no encontrarse ahí y sintió una congoja en su corazón. Se aferró a creer que era otro de sus sueños raros, y eso hubiera sido lo mejor, pero no era así, no esta vez. Salió de su habitación y descendió por las escaleras con celeridad, la luz difusa del sol, escondido tras unas nubes espesas, iluminaba apaciblemente el pasillo y una parte de la cocina; sus padres estaban sentados en el comedor, pero como sin alma. Ensimismados. El color del iris de sus ojos se había tornado un poco al violeta, y su piel pálida al celeste. Freddie intentó despertarlos o hacerlos volver, pero nada daba resultado, el miedo inundó su cuerpo entero, los huesos se le helaron, y su corazón casi se le sale del pecho. Cuando de pronto, vio pasar frente a sus propios ojos a un mago y a un gigante verde de unos diez metros de altura… —¡Hay un mago y un gigante en el patio! —exclamó Freddie Futuro mientras veía por la ventana. Pero sus 7


padres no reaccionaban. Algo extraño pasaba con ellos y con el resto de los habitantes de la ciudad Antares. Freddie salió cauteloso y se escondió tras unos arbustos para no ser advertido, no obstante, sintió un poco de miedo aunque no el suficiente, de haberse enterado antes de quiénes se trataban estas criaturas. —Chsss, no les dirijas la palabra. Freddie se cayó de espaldas del susto. Se puso de rodillas y buscó rápidamente con la vista entre las hierbas. Se percató de que la voz pertenecía a un dragoncito rosáceo con pico celeste, que encontró posando sobre unas ramitas castañas. —Casi me matas del susto, pequeño —dijo Freddie y suspiró —, espera… ¿por qué estoy hablando con una criaturita parecida a un dragón pequeñísimo? Debe ser mi imaginación, o el sueño ya se extendió demasiado, ¡sí, eso es! ya debería de despertar, vamos Freddie, ¡despierta! Cerraba y abría los ojos con mucha frecuencia, y de vez en cuando se los tocaba con las manos. —¿Ya terminaste?… Tengo un poco de prisa, niño. No estás soñando, ni es tu imaginación —replicó el dragón. —Ya veo, entonces el asunto de mis padres es real y también el del espejo. Tenía la esperanza de despertar y que fuera un simple sueño —dijo Freddie bajando la mirada. 8


—Es real, y por eso vengo hasta ti. El tiempo ya empezó a correr —dijo el dragón. —¿A qué te refieres con eso? —inquirió Freddie. —Ese mago que pasó por aquí no es lo que aparenta. Es Brumaliel, un terrible demonio mágico de Universópolis —dijo el dragón —, viene de una dimensión paralela, llamada Tenebrandía. Yo vengo de ahí también, están causando muchos alborotos en los diferentes planos. El gigante se llama Guíguil, es su fiel sirviente y perteneciente a unas criaturas llamadas gloemas; bestias colosales, fuertes y sagaces, con habilidades variadas según el color de su piel. —Espera un momento… y ¿cómo sé que tú no vienes con ellos? —dijo Freddie. El dragón salió de entre las ramas y aumentó su tamaño a unos cuatro o cinco metros de altura. —Mi querido Freddie Futuro, yo no te haré daño, ya te lo hubiera hecho de haber querido. Estoy aquí para protegerte… ¿No lo entiendes? Yo era el que te visitaba en sueños… Tal vez confíes más en tu amigo si este tiene un tamaño más respetable —dijo el dragón con amabilidad—, lo que les pasó a tus padres no es casualidad, es un hechizo, y este cayó sobre todo el mundo. Lo de tu reflejo es apenas un rasguño del ataque, ya lo encontrarás luego. Si me lo 9


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permites, te contaré la historia lo más precisa posible, pues tú y yo tenemos mucha prisa. Freddie se impresionó por el tamaño que había obtenido de súbito la criatura, pero por algún motivo, no tuvo miedo. —¿Yo tengo mucha prisa?… Así que esta es la razón; sentía que te conocía de algún sitio —dijo Freddie—, y por eso conoces mi nombre… ¿Puedo saber cuál es el tuyo? —Por eso y otras razones más —dijo el dragón—, mi nombre es Omelión, del planeta Sikasikópolis, de la raza de los dragones sikasiko, criaturas muy cercanas a los divinos magníficos. Siéntate y escucha lo que tengo que decir… —Prefiero permanecer de pie, si no te molesta, Omelión —dijo Freddie—, quiero saber cómo romper el hechizo. Cuéntame… —Como tú prefieras entonces —dijo el dragón—. La historia de Universópolis se remonta miles de años atrás. Un planeta ubicado en los confines del universo de Tenebrandía y que en aquellos tiempos permanecía deshabitado y desolado. Se utilizó para encerrar y dormir «eternamente» a los cuatro demonios mágicos: Brumaliel, Kolbamón, Trilma y Octogia. Poderosos seres malignos de la otra dimensión que rompieron un pacto, 12


llamado «El pacto del orden universal». Cada uno de los tres grupos de gobernantes del espacio tenía su propia dimensión o región en el espacio; los divinos magníficos, los demonios mágicos y los altos reyes astrales. —En ese lugar; Tenebrandía, del que hablas… ¿hay más dimensiones allí dentro? ¿cómo es posible eso? —interrumpió Freddie. —Así es, una para cada grupo gobernante; la de los reyes astrales que se encargaban de los planetas de los muertos y los aún no nacidos. La de los demonios mágicos encargados de los planetas repletos de seres terriblemente despiadados que pasaron por el mundo o que habitan en el espacio, y la de los divinos magníficos, habitada por ellos y por otras criaturas de almas puras —dijo Omelión—. Sin embargo, el pacto dictaba que cada uno gobernaba distintos sitios del universo para mantener el orden. Hasta que un día, los demonios mágicos lo rompieron y comenzaron a cruzar libremente y causar alborotos para tratar de corromper todo el espacio infinito. Fueron encerrados en este planeta después de una dura batalla y condenados a un sueño profundo por los divinos magníficos; que prometieron no volver a ensuciar sus manos en una guerra y encomendaron esa tarea a nosotros, los dragones sikasiko, desde ese 13


ISBN 978-84-18996-36-8

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Freddie Futuro y otros niños del mundo de los vivos son elegidos y convocados por seres divinos para realizar una difícil tarea que amenaza al universo entero: encerrar a cuatro Demonios Mágicos que lograron despertar de un largo sueño y escaparon de sus prisiones de un planeta llamado Universópolis. Freddie y los demás tendrán que encontrar y atravesar el infierno de Tenebrandía, la dimensión de los muertos y las criaturas fantásticas, acompañados de dragones guardianes que fueron enviados para guiarlos en esta misión.

LIBROS DIFERENTES para noches cortas de invierno y largas de verano, ¿o es al contrario?


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