Dedicamos el presente número de nuestra revista a las Artes Escénicas, en un afán de rendir homenaje a uno de los géneros artísticos que ha generado un gran potencial educativo, político y social en nuestra sociedad. Expresiones como el teatro, la danza y la música, a pesar del clima adverso de la región y marcado por la falta de recursos y políticas públicas, ha logrado trascender en el marco del esfuerzo comunitario de los artistas. En el siglo XX, el teatro en Honduras y otros países de la región ha sido uno de los recursos de expresión más popularizados y vinculados a las luchas de los movimientos sociales, capaz de llegar, con un mínimo de recursos, a las grandes mayorías, sin distinción de nivel educativo o social. La necesidad de expresarse ha prevalecido en nuestra realidad, realidad ausente de políticas ni derechos culturales, al menos que consideremos la ausencia de políticas como una.