Santiago abrió los ojos y bostezó. Apagó el despertador y fue al baño. Eran las 8.03. Tenía que ir a buscarla al aeropuerto. Llegaba ese día: jueves. Ella le había mandado un email unas semanas atrás.
Deshidratado y desorientado, abrió la ducha. Se desvistió como pudo y entró. Un pensamiento a la vez. Cafiaspirina, ropa limpia y Giulia. En ese orden. No la veía desde hacía dos años. Estaba nervioso. Los recuerdos empezaban a fluir, como el agua de la ducha. Recordó el bar de Almagro. Su sonrisa. Su manera de tomar whisky. Fueron tres meses intensos. Hasta que ella se fue. Volvió a Italia.