VIDA PARROQUIAL “No has vivido hoy hasta que hayas hecho algo por alguien que no pueda pagártelo”
Seguimos honrando a María las tardes de cada día del mes de mayo: 19,15 h.
PRIMERAS COMUNIONES Sábados, 7 y 14 Domingos, 8 y 15
El amor tiene tres enemigos principales: la indiferencia que lo mata, la indecisión que lo paraliza y la desilusión que lo elimina de una vez
La vida es tan buena maestra que si no aprendes la lección te la repite
Jueves, día 12: Exposición al Santísimo a las 18,45 h. LÁMPARA DE ALADINO Una mujer se encuentra una lámpara de Aladino. Inmediatamente la frota y, como es lo usual, le sale un Genio. La mujer mira al Genio y le pide un deseo: - Quiero más amor de mi marido, - Que me mire sólo a mí, - Que yo sea la única, - Que desayune, coma y duerma siempre a mi lado, - Que cuando se levante sea lo primero que toque, - Que no me deje sola ni para ir al baño, - Que viaje siempre conmigo, - Que me cuide, me contemple, - Que si me pierdo un segundo se desespere y me diga la falta que le hago, - Que nunca me deje sola y me lleve a todas partes con él... Y… ¡¡¡¡zasssss!!!! La lámpara se convirtió en un móvil, en un WhatsApp.
PARROQUIA CORAZÓN DE MARÍA GIJÓN www.pacomargijon.org Avda. Pablo Iglesias, 82 985 37 09 44
7º Domingo de PASCUA Ciclo C
8-5-2016
ASCENSIÓN DEL SEÑOR UN CANTO A LA ESPERANZA
Cuando tantas y tantas cosas empujan hoy al desaliento y al pesimismo, la fiesta de la Ascensión nos trae un chorro de optimismo y esperanza. A la humillación de Jesús en su pasión y muerte de cruz le siguen el triunfo y la exaltación con sabor a victoria definitiva. El fiasco de la ingratitud no triunfa sobre la generosidad. Con la Ascensión, Dios Padre pone el broche de oro a la trayectoria vital de su hijo Jesús en nuestro mundo. A partir de ahí se inaugura el tiempo de la Iglesia, el de la construcción del Reino anunciado y construido por Él mismo. La Ascensión del Señor deja los cielos abiertos y sella, su venida victoriosa sobre el mal. Esta despedida, privada, anuncia su venida pública al final de los tiempos. A quienes formamos la Iglesia hoy nos toca vivir este tiempo en espera activa, y dando un testimonio vivificante y de acendrada caridad fraterna a nuestros contemporáneos.