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10 € ISBN 978-84-92421-60-2
ATLAS DEL CUERPO HUMANO Secretos de una máquina maravillosa a todo color
ATLAS DEL CUERPO HUMANO
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Este libro brinda a los lectores una magnífica oportunidad para conocer el cuerpo humano, la estructura de los diversos componentes del organismo. Constituye, pues, un instrumento de la máxima utilidad para acceder a la maravilla que representa nuestro cuerpo, tantas veces comparado con una compleja maquinaria: en realidad es mucho más que eso, es infinitamente más sofisticado que cualquier aparato de los que el ser humano haya diseñado hasta la fecha e incluso, con total certeza, de los que en tiempos futuros pueda llegar a fabricar. Los diferentes apartados de esta obra conforman un completo compendio de la anatomía humana. Constan de múltiples láminas y numerosas figuras, esquemáticas aunque rigurosas, que muestran las principales características de todos y cada uno de los diferentes aparatos y sistemas de nuestro organismo.
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La célula Aparato locomotor Sistema óseo Articulaciones Sistema muscular Aparato digestivo Cavidad bucal El esófago El estómago Intestino delgado Páncreas e hígado Intestino grueso Aparato respiratorio Nariz Faringe, laringe y tráquea Los pulmones Aparato circulatorio Corazón Ciclo cardíaco Arterias y venas La sangre La linfa Sistema nervioso La neurona Encéfalo y cerebro Áreas cerebrales Columna vertebral y médula espinal Sistema nervioso periférico Los sentidos Vista Oído Olfato Gusto Tacto La piel Aparato urinario Los riñones Aparato reproductor Reproducción humana Sistema endocrino Sistema inmunitario
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Contenido del libro
El estudio del cuerpo El término anatomía procede de un vocablo griego que significa “disección” y se emplea para designar tanto la estructura de los seres vivos como la ciencia dedicada a su estudio. Una ciencia muy antigua pero que, en lo que se refiere a la anatomía humana, tomó auténtica forma a mediados del siglo XVI, cuando comenzaron a realizarse metódicamente disecciones de cadáveres para estudiar con detenimiento su constitución: antes de esa época, tal práctica estaba prohibida, era tajantemente rechazada por las normas éticas y las creencias religiosas imperantes, y los conocimientos que se tenían acerca de la estructura y el funcionamiento del cuerpo humano procedían sobre todo de observaciones realizadas en animales, eran imprecisos y muchos de ellos, erróneos.