Informe: segunda parte
Aplican nuevos controles sobre los bancos sistémicos En los últimos años se vienen formulando un conjunto de regulaciones orientadas a establecer un mayor control sobre estas entidades, a las que se considera como uno de los principales disparadores de la última crisis financiera. En la serie de artículos que continúa en esta edición se analizan en detalle estas medidas con las cuales se busca reducir los eventuales riesgos de contagio sistémico causados por la caída de alguno de estos bancos.
Este artículo fue elaborado por: Consultores Bancarios Asociados
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i bien los reguladores bancarios internacionales actualmente se orientan a la predicción y, en consecuencia, a la prevención de las futuras crisis financieras, en la práctica han desplegado una extensa batería de medidas restrictivas de la actividad y expansión de los bancos sistémicos. En el último lustro, se generó una incesante actividad por parte de todos los organismos encargados de la regulación de los negocios de los bancos sistémicos y de los mercados de capitales en los que estos intervienen. La experiencia de lo ocurrido durante la crisis mostró la necesidad de contar con regulaciones que mejoraran la resistencia de los bancos a las secuelas de una nueva crisis, además de proveer a supervisores y autoridades regulatorias de herramientas que facilitaran tanto la prevención como una rápida reacción estabilizadora, orientada a resolver con eficacia y rapidez cualquier situación conflictiva por la que estuviese atravesando un banco, en particular aquellos cuyo derrumbe podría tener un impacto sistémico. Existe un amplio acuerdo sobre la importancia de controlar ciertas megaentidades, cuyo deterioro afectaría significativamente el entorno en el cual desarrollan su actividad. Se entiende que podrían llegar a ampararse en la garantía de un seguro salvataje gubernamental y en la distorsión de la competencia inherente a su superioridad, lo que a su vez reduce la disciplina del mercado. Su enorme tamaño o su posición preponderante en el mercado les posibilita refugiarse en su condición de too big to fail, lo que permite a sus accionistas e inversores obtener ventajas. Como se comprobó en la última