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Ciudades biodiversas en tiempos de COVID 19
La reciente emergencia de la COVID-19 ha puesto de presente nuestra fragilidad como especie, y ha develado las estrechas interdependencias entre los modos de vida urbanos y el estado de equilibrio de la base natural planetaria. Hoy en día, y pese a los múltiples esfuerzos a nivel global, nacional y local por conservar la diversidad biológica, tenemos un planeta alterado en más del 75% de su superficie. La pérdida de especies y la alteración de los sistemas socio-ecológicos continúa siendo incremental, y hemos fallado en insertar nuestras acciones -individuales, institucionales, gubernamentales y corporativas- en un sistema de responsabilidades colectivas que contribuya a labrar entornos sostenibles y viables. Estamos siendo partícipes de una era palpitante, en la que convergen nuevos retos de desarrollo a nivel global con innovaciones digitales, informáticas y biológicas extraordinarias. Las ciudades son centros de producción y consumo, focos de demanda intensiva de recursos naturales, y espacios de alta concentración poblacional, todas dinámicas que definen el metabolismo de estos sistemas socio-ecológicos. Son también puntos de interconexión planetaria y cunas de innovación y creatividad, y por todo ello, motores capaces revertir las interacciones negativas entre el crecimiento urbano y la base natural de la que depende el desarrollo. Este potencial transformador de las ciudades y su metabolismo ha sido reconocido como un activo fundamental para el desarrollo sostenible. Nos encontramos ante una afluencia de herramientas y soluciones que emergen desde las ciudades mismas, y debemos continuar estimulando y manteniendo un trabajo articulado entre ciudadanos, organizaciones, sectores e instituciones, de manera que se conecten todas estas oportunidades con el objetivo común de fomentar el desarrollo de paisajes urbanos biodiversos, sostenibles y resilientes ante los cambios globales. La presente publicación está conectada con ese propósito. Su perfil práctico busca orientar el diseño de modelos de ciudad en América Latina en consonancia con los retos de gestión de la biodiversidad. Poner en circulación estos productos de conocimiento permitirá fortalecer la comunicación entre instituciones privadas y públicas, centros de investigación, y redes ciudadanas locales y globales, invitando así a otros actores a alinearse con la planificación de un desarrollo social y económico a escala urbana que encuentre armonía con la base natural de la que dependen.
Este informe y su caja de herramientaslleganen un momento crucial, en el que se están repensando los paradigmas de crecimiento urbano desde una mirada de salud integral. Este último año de confinamiento por efectos de la pandemia ha subrayado la importancia de poner por obra nuevos modos de relación con el entorno que reconozcan la interconexión entre personas, animales, plantas y su ambiente compartido, en compromiso por una salud planetaria.
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Dichas condiciones de aislamiento han reavivado reflexiones sobre elementos fundamentales de la ecología y su lógica sistémica: todo está conectado. Bajo esta lógica, el Instituto Humboldt ha emprendido una labor como facilitador de un trabajo en red que favorezca la transición de las ciudades hacia una relación positiva con la biodiversidad, y sean así reconocidas como
BiodiverCiudades. Este concepto ha sido acuñado por el Gobierno de Colombia como estrategia de transición de los centros urbanos hacia una planificación territorial que reconozca a la biodiversidad como soporte inapelable de su desarrollo y que promueva acciones en concordancia. Esta iniciativa tiene un nuevo marco de ambición global, BiodiverCities by 2030, que ubica a la biodiversidad como un factor determinante en el diseño urbano y en los procesos de planificación de las ciudades a nivel global, así como en la formación de ciudadanos conscientes de su entorno, que buscan soluciones de competitividad basadas en la oferta natural disponible, y que modifican sus patrones de consumo en procura de una mejor salud planetaria. BiodiverCities by 2030 será liderada por una alianza estratégica entre el Instituto Humboldt y el Foro Económico Mundial, en colaboración con el Gobierno de Colombia y otros actores clave. Bajo esta alianza, el Instituto tiene el compromiso central de actuar como “knowledge broker”, conectando y transmitiendo conocimiento sobre la biodiversidad en el ámbito de lo urbano, y apoyando la integración y divulgación de productos como el que aquí se presenta, de manera que se generen nuevas sinergias en pro de la conservación de la biodiversidad en las ciudades, por las ciudades, para las ciudades, y desde las ciudades. Es necesario seguir promoviendo la generación de productos e iniciativas como la que tenemos en nuestras manos, que sean tácticas, que privilegien las iteraciones, y que reconozcan la complejidad de los contextos urbanos para reaccionar ágilmente frente al cambio. Debemos alinearnos con el propósito de esta publicación, y continuar fortaleciendo las habilidades de los tomadores de decisión para diseñar modelos de ciudad que sean adaptables y sensibles a los atributos locales; que estimulen alianzas multisectoriales y transdisciplinarias; que promuevan la alfabetización sobre los valores de la naturaleza; que ubiquen al funcionamiento ecológico como parte intrínseca de las miradas sobre el desarrollo urbano; que reconozcan los entornos operativos particulares, y que interpreten las necesidades y responsabilidades frente a la conservación de la biodiversidad en las ciudades latinoamericanas y globales. Las ciudades son organismos vivos que emanan el pulso de la complejidad. Entenderlas como tal permite percibir sus propiedades emergentes, sus relaciones y sus interdependencias en todas las escalas. Una mirada simbiótica como esta nos permitirá ser más efectivos en identificar nexos y en asignar responsabilidades frente a ello, que deriven en retribuciones vitales para la biodiversidad como fuente indudable de bienestar. Sin duda el mayor riesgo al que nos vemos enfrentados actualmente es la tendencia expansiva de dar por concedida la naturaleza y sus contribuciones. Y todos tenemos algo que aportar para prevenirlo.
Cristina Gómez Garcia-Reyes Hernando García Martínez