Todos podemos cantar
Revista Industria Argentina
24 PROFESIONALES
Arte
Ya sea el cantante de ducha que oculto tras el ruido y el vapor del agua aprovecha para pegar esos gritos que helarían la sangre del más valiente, o el que no se achica a “despuntar el vicio” en esos asados familiares donde se han registrado muchos vidrios rotos, revoleos de tomates y ganancias abultadas de vidrieros, y hasta el profesional que “forzando la máquina” arriba del escenario hace uso y abuso de su “gola” mientras que el de la primera fila no tiene mejor idea que abrir un ruidoso paquete de pastillas. Todos, del primero al último, comparten lo mismo: el disfrute que les provoca cantar.
A lo largo de mi formación como cantante y mi experiencia como docente, me propuse desentrañar de dónde viene eso “que nos hace bien cuando cantamos” y caí en la cuenta de que son numerosos los beneficios y que son: del orden físico, emocional y psicológico.
Esta división es a modo ilustrativo porque entre ellos se entrelazan y retroalimentan y creo que como individuos somos una unidad, un todo y que lo que es del orden de lo emocional, retroalimenta lo físico y viceversa (si nos duele la muela quizás nuestro humor diste mucho del Más allá de ese mito (muchas veces autoimpuesto) que el canto de Dalai Lama). Por lo cual suscribo eso de “Mens sana in corpore sano”. está reservado solo para unos pocos elegidos, cosa que me atrevo a desmentir categóricamente y además afirmar que todos podemos Por eso, al exponerlos brevemente a continuación me llena de esperanza que no solamente sea algo meramente descriptivo si no que cantar. ¡Si! Solo hacen falta ganas y animarse.