ARTE Y DEVOCIÓN
NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO “SUDÓ SANGRE” Alberto Castillo Baños | Cofrade Estante de “Los Azotes”
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l año 1822 es otro año muy complicado en la historia de España. Una vez más ciudades, pueblos, aldeas y caseríos, calles y plazas, son escenarios donde hermanos contra hermanos se enzarzan en guerras y disputas. La violencia se desató una vez mas entre hermanos. No ha llegado nunca a ser catalogada como “guerra civil” pero si fue una lucha cruel de los partidarios del absolutismo de Fernando VII y los llamados “constitucionalistas” defensores de las libertades promulgadas por la Constitución de Cádiz, “la Pepa”, sancionada por las Cortes en aquella ciudad diez años antes, en 1812. Las disputas entre ambas facciones tuvieron sus repercusiones también entre familias, hermanos y vecinos que no ocultaban sus preferencias por uno u otro bando. El enfrentamiento entre liberales y realistas era cada vez más cruento. Murcia, lógicamente, no se quedaba fuera de esta confron– tación y en nuestra provincia, cada día, se daban cuenta los constitucionalistas que su ocaso estaba próximo y que el absolutismo era cada vez más fuerte. Este cruento periodo de la historia de España se conoce como “Trienio Libe– ral” y estuvo comprendido entre 1820 y 1823. Anterior a estos convulsos años se había vivido, también en nuestro país, el llamado “Sexenio Absolutista entre 1814 y 1820 para dar paso, acabado el “Trienio Liberal” a la conocida como “Década Ominosa” comprendida entre 1823 y 1833. Todo ello teniendo
como protagonista indiscutible al rey Fernando VII juzgado por la historia como el peor monarca de la historia de España. Después de haber jurado fide– lidad a la Constitución de Cádiz, el rey, ordenó perseguir y condenar a muerte a los diputados que la redactaron llegando, incluso, a infringirles tremendas torturas de las que dan cuenta actas y
“...en el mes de abril de aquel año, el día seis, se extiende el rumor de que Nuestro Padre Jesús Nazareno estaba sudando sangre. Era Sábado Santo. Ni que decir tiene que la noticia corrió como la pólvora y la ciudad despertó conmovida ante tan insólita noticia” escritos de la época. No vamos a extendernos mas en aquellos sucesos que sucedieron en España pues, el monarca absolutista, llegó incluso a propiciar un golpe de estado en julio de 1822, con los mandos de la Guardia Real, para acabar con las Cortes españolas que se habían constituido legalmente tras las elecciones de marzo de aquel mismo año. Aquel 7 de julio de 1822, con el
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levantamiento de la Guardia Real, Madrid, fue escenario de una auténtica batalla campal con numerosos muertos y heridos mientras, Fernando VII, alentaba desde el Palacio Real para que las tropas sublevadas continuaran su masacre contra la indefensa población. Había que acabar con los “constitucionalistas” al precio que fuera, aunque para ello se derramaran ríos de sangre. Otra lamentable página de la historia de España protagonizada por aquel monarca de infausta memoria. En esas disputas políticas andaba la población murciana, también muy dividida entre uno y otro bando, cuando en el mes de abril de aquel año, el día seis, se extiende el rumor de que Nuestro Padre Jesús Nazareno estaba sudando sangre. Era Sábado Santo. Ni que decir tiene que la noticia corrió como la pólvora y la ciudad despertó conmovida ante tan insólita noticia. Desde que fuera entronizada en el año 1600 la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, sagrado titular de nuestra cofradía gozaba de una devoción especial y se le ofrecían novenas y cultos. Se le sacaba en rogativa e incluso su túnica llegó a ser colgada de la torre de la catedral para conjurar epidemias y terremotos. Tal era la fe que los murcianos, desde el siglo XVII, le profesaban. El poder “milagroso” de la sagrada imagen del Nazareno se había extendido muchísimo desde que en el año 1651 se produjera la tristemente célebre “riada de San Calixto”. La ciudad de Murcia