Fotos: Oliver Bencosme
ODA AL
CONOCIMIENTO La vida del Profesor Juan Gerardo González Lagoa traza sendas de inspiración y de sabiduría
Durante casi cincuenta años, el doctor Juan Gerardo González Lagoa ha vivido para el estudio y la enseñanza acerca de entorno.
Por Milton D. Carrero Galarza A sus 76 años, el doctor Juan Gerardo González Lagoa aún recuerda cuáles fueron los únicos dos días en los que faltó a la escuela. Fueron un 14 y 15 de octubre, en la víspera de la llegada del huracán San Calixto en el año 1943. Era un niño de 10 años que estaba dispuesto a caminar diariamente tres millas de ida y tres de vuelta para llegar a su salón. Pero aquel día no pudo salir de su casa en el sector Río Hondo de Mayagüez. “Las nubes están al revés,” le dijo su padre, quien a pesar de haber cursado sólo hasta el cuarto grado de escuela elemental era capaz de discernir con la habilidad de un meteorólogo cuando amenazaba seriamente un huracán. El paso de las nubes era irregular, de norte a sur en lugar de este a oeste. Para su padre esta información era usual. Pero para su hijo, aquel dato era algo maravilloso que
dejaría en él una marca imborrable. Su padre le había abierto la puerta a uno de los secretos de la naturaleza y sin saberlo lo lanzó a descubrir muchos más por sí mismo. Todo comenzó en aquel terreno. Las noches mirando al cielo, deslumbrado por el contorno de estrellas en el firmamento. Las mañanas escuchando con detenimiento cada uno de los trinos de los distintos pájaros. El tiempo que pasó sembrando y hasta una que otra clase de anatomía que dictó de adolescente, mostrándoles a sus amigos cómo se realiza la disección de un sapo. Allí desarrolló su curiosidad por el entorno y sentó las bases para lo que sería su vida: La vida de un erudito que ha mantenido su mente en los misterios más lejanos del Cosmos y sus pies muy cerca de la rugosidad del suelo. Un hombre que se ha destacado tanto por su excelencia profesional como por su bondad y perseverancia en el servicio. 21