mas del lago Titicaca”, o al hecho de que los hombres quedaban “convertidos en piedra”, etc. Pero, en su momento, a la luz de los conocimientos con que se contaba, eran ni más ni menos que las versiones históricas oficiales, elaboradas y difundidas por los especialistas y aceptadas y prestigiadas dentro del pueblo inka, entre otras razones, porque le resultaban verosímiles. Su importancia, hoy, reside en que, más allá de lo fantástico, ofrecen información suficiente para formular una versión histórica distinta pero, en esencia, congruente con la que explicitan 12. De paso y a propósito del famoso lago Titicaca, diremos que hoy, a caballo entre los siglos XX y XXI, con infinitamente más información que en el remoto período preimperial inka, la seudo ciencia exhibe soberbia mitos tan fantasiosos como aquéllos. Así, Felipe Cossío del Pomar en El mundo de los Incas 13 nos recuerda que algunos arqueólogos consideran a la región del lago “como la cuna de la civilización humana”. Pequeños grupos campesinos conformaron los más remotos ayllus inkas que se instalaron en un reducido rincón del área andina meridional –como ha mostrado el Mapa N° 1–, en el espacio que dejan las cordilleras central y oriental, y por donde corren los ríos Vilcanota y Paucartambo y sus innumerables afluentes, conformando a su vez incontables valles. Conforme creció la población, los viejos ayllus fueron dividiéndose, por lo general a uno y otro lado de los ríos, esparciéndose en el territorio, ocupándolo en cinturones concéntricos cada vez más amplios. Los nuevos ayllus debían necesariamente desplazarse y ocupar tierras cada vez más distantes de las que ocupaba el grupo original. Y los cerros,
ríos, quebradas y otros accidentes geográficos, contribuían aún más a separarlos 14. Cada grupo fue organizándose independientemente, con autonomía. Así, cada vez eran más tenues las relaciones de parentesco con sus vecinos. Cada vez más débiles y frágiles las relaciones jerárquicas con el centro primigenio. El proceso centrífugo fue inevitable. Se fue dando lentamente, al ritmo en que aparecía cada nueva generación.
Panorama cronológico del pueblo inka Ese período inicial y remoto –“A” en el Gráfico N° 2– debió durar siglos. Quizá tanto como los mil años del Imperio Chavín o más. Gráfico Nº 2
Panorama cronológico de la nación inka (1 500) - 1 532 1 532
F
Imperio Inka Imperio Chimú
E 1 000
Imperio Wari
D
* Tiahuanaco
C
0
B
Imperio Chavín
(1 000)
TAHUANTINSUYO: El cóndor herido de muerte • Alfonso Klauer
A
Nación Chimú
Nación Chavín
Nación Lima
Nación Ica
Nación Chanka
Nación Inka
Nación Kolla
7