23 Existen factores de riesgo para el desarrollo de complicaciones para cada procedimiento sustitutivo de la ERC (diálisis peritoneal, hemodiálisis y trasplante renal). En la tabla 3 se enlistan las principales contraindicaciones de cada procedimiento (CENETEC, 2014). Tabla 3 Contraindicaciones de los tres procedimientos sobre el tratamiento sustitutivo de la ERC Diálisis peritoneal
• Cavidad peritoneal no útil • Endometriosis peritoneal • Estomas abdominales • Fístula peritoneo-pleural • Cirugía abdominal reciente • Válvula de derivación ventrículo-peritoneal • Tuberculosis peritoneal • Desnutrición grave o hipoalbuminemia <2.5g/dl • Cirrosis hepática con insuficiencia hepática avanzada • Obesidad mórbida • Enfermedad psiquiátrica no atribuible a síndrome urémico
Hemodiálisis
Trasplante renal
• Pérdida o incapacidad de obtener
• Enfermedad maligna metastásica o
un acceso vascular funcional • Insuficiencia hepática grave • Cardiopatías • Implante valvular • Trastornos de coagulación • Enfermedad psiquiátrica no atribuible a síndrome urémico
reciente • Infección actual no tratada • Enfermedad extra renal severa e irreversible • Enfermedad psiquiátrica que altere la adherencia al tratamiento • Abuso de drogas actual • Potencial de rehabilitación limitado en forma irreversible • Oxalosis primaria
Nota: Elaboración propia a partir de Tratamiento sustitutivo de la función renal. Diálisis y hemodiálisis en la Insuficiencia Renal Crónica en el segundo y tercer nivel de atención por Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud (CENETEC), 2014, pp. 36-37.
3.4. Estrés y Enfermedad Renal Crónica Las problemáticas derivadas de esta enfermedad son tanto a nivel macro como micro social, siendo el estrés una de las más frecuentes en los pacientes y, de no ser atendida, podría repercutir en distintos niveles de su vida (personal, familiar, escolar, laboral y social) (Vázquez, Vital, Bravo, Jurado, & Reynoso, 2009). Los factores psicosociales están asociados directamente con la ERC. El estrés representa en el paciente un factor de riesgo que dificulta la adaptación a la enfermedad, además de afectar fisiológicamente (presión arterial, frecuencia cardiaca, resistencia a la insulina, etc.) y podría estar asociado con daño y enfermedad tisular (Bruce et al., 2009). La relación entre el estrés y la salud es muy estrecha, mantener niveles altos de estrés por tiempos prolongados produce en el paciente diversos efectos negativos que originan comportamientos poco saludables, tales como consumo de tabaco, alcohol o drogas, trastornos en el sueño y alimentación, sedentarismo, entre otros, lo cual genera una progresión de la enfermedad o complicaciones, por lo que el manejo del estrés es crucial en las intervenciones del enfermo renal para la mejora de la calidad de vida (Bruce, Griffith, & Thorpe, 2015).