PRIMEROS PASOS DE BOLÍVAR PARA ENTRAR EN EL PERÚ
2. SITUACIÓN DEL EJÉRCITO ESPAÑOL Desde la llegada de San Martín el ejército del virreinato español se defendía acorralado en las inhóspitas cumbres de los Andes. Argentina, Chile, Ecuador, Colombia y Venezuela, no podían consolidar su independencia sin acabar con la amenaza del ejército realista del Perú. Es más, España misma les había dado la espalda disgustada por el derrocamiento del virrey Pezuela en enero de 1821 y por las ideas liberales de sus principales jefes, La Serna, Canterac y Valdés. Los tiempos en la península eran revueltos, Fernando VII, el “rey felón” —como lo llamaban sus súbditos por su crueldad y carencia de principios—, se defendía a duras penas en su trono. La invasión de Francia había dejado al descubierto la fragilidad del antiguo imperio español. En 1824 España no era más que un tigre de papel frente a las potencias mundiales. Existía otro factor clave que exigía la desaparición del virreinato español, y este era el interés geopolítico que tenía el país más poderoso de esos tiempos: Inglaterra. Tanto ella como Francia —Inglaterra con más recursos— deseaban establecer una hegemonía en Sur América para comercializar sus productos y tener acceso a la riqueza de esa región. Es verdad que durante 14 años los españoles habían defendido exitosamente el virreinato del Perú, pero en 1824 habían perdido contactos con España. Las dificultades que tenían los barcos españoles eran enormes, los mares del sur estaban fuertemente protegidos por la armada argentina, chilena, la incipiente armada peruana, y la cooperación de los barcos ingleses y franceses, muchos de ellos corsarios. Así pues, el virreinato del Perú estaba perdido, sólo la tozudez de las autoridades españolas, la ambigüedad de la poderosa élite criolla de Lima y la mezquindad de los terratenientes provincianos, mantenía un ejército realista todavía activo. Tampoco las masas indígenas ayudaron a la empresa. Éstas desconfiaban de los criollos y de los mestizos. Los mestizos por su parte se hicieron a un lado para dejar que ganase el mejor, pero sin arriesgar en la apuesta. La verdad es que la independencia nos fue impuesta por extranjeros. Primero, por la expedición libertadora de San Martín, y luego por el genio militar de Bolívar, ambos jefes vistos con buenos ojos por Inglaterra y ayudados por ella con eficientes súbditos reclutados por los patriotas y préstamos para financiar las campañas. Algún lector se podrá sorprender de estas afirmaciones ya que los libros de texto escolar y universitario nos han enseñado lamentablemente otra historia, la historia de los héroes, de los precursores, de la importancia de la participación peruana en la independencia, pues bien, esa contribución fue irrelevante e ínfima. 21
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