MI VIDA ENTRE CANTOS
LA MARINERA DE LIMA SE QUIEBRA CUANDO... 1. Si al cantar la primera de jarana, en vez de repetir el segundo verso de la cuarteta se pasara nuevamente al primero. 2. Si al cantar la primera, segunda o tercera estrofa se deja uno o más compases de silencio entre ellas. 3. Si se toma el amarre de la primera y con ese verso se empieza la segunda. 4. Si en la contestación –o “segunda de jarana”– se varía la melodía a que obliga la “puesta” o “primera de jarana”. 5. Si el que contesta la segunda estrofa omite alguno de los términos a que obliga la primera. 6. Si se inicia la “segunda de jarana” con los versos de la tercera –que se distinguen por tener la palabra “madre”, “zamba”, “china”, etc.– a continuación del primer pentasílabo. 7. Si en la tercera estrofa –o “tercera de jarana”– se varía la melodía a que obliga la contestación o “segunda de jarana”. 8. Si en vez de la tercera estrofa se canta una segunda, pues muchos cantantes las confunden. 9. Si en la tercera estrofa o “tercera de jarana” se omite alguno de los términos fijados en la “primera” y “segunda de jarana”. 10. Si se amarra en la “tercera de jarana” en vez del remate. 11. Si en el remate se omite el término.
Terriblemente solo y enfermo, Quintana que estaba muy frágil, sobrevivía al abandono, en la oscuridad de una triste habitación de Cáritas –entidad de los jesuitas–, en donde lo visité y acompañé diariamente. Si no lo hacía yo, no lo hacía nadie. Quise seguir apoyándolo económicamente, pero aunque lo necesitaba se negó a continuar aceptando mi ayuda porque el portero Tadeo y Ricardo, pintor de brocha gorda –pareja de la hija de otro gran cantor de jarana, a quien a pesar de ser anciano trató de pegarle–, se la quitaban. Me pidió con insistencia que le guardara los valiosos cuadernos que contenían todo su repertorio, pero le hice saber que yo no iba por interés sino por él y me negué a recibírselos; lo cual ahora deploro, pues solo Dios sabe a qué manos habrán ido a parar. Cuando finalmente descansó, esos dos individuos, esos facinerosos que fueron abusivos con él me buscaron para vendérmelos. No acepté.
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