Un amor sin límites TANIA FRÍAS JIMÉNEZ
Las siguientes palabras están dedicadas a la persona que estuvo conmigo desde el día uno, la que soportó noches de desvelo por cuidarme y quien me ha apoyado y guiado en casi la mayoría de las decisiones que he tomado. Este escrito está dedicado para ti mamá. Hace 22 años conocí a la persona que más ha influido día con día en la persona que soy ahora, y en la que próximamente me convertiré. Nuestra historia comienza en un hospital de la delegación Álvaro Obregón la más conflictiva de la ciudad de México, pero a mi parecer de conflictiva no tiene nada. Desde nuestro primer día supe que le daría un buen dolor de cabeza a mi mamá, pues nací con las bilirrubinas altas y me tuvieron hospitalizada los primeros 15 días de mi vida, por lo que durante ese tipo ella asistió todos los días para darme de comer y contemplarme al otro lado de un cristal. El tiempo pasó, de bebé pase a ser una niña y durante ese tiempo le hice pasar a mi mamá múltiples episodios de vergüenza, como aquella vez en la que veníamos de hacer las compras, ella me dio una barrita de chocolate mientras regresamos a casa, en eso se subió al transporte un joven muy elegante, pues vestía de traje y corbata y a mí se me ocurrió la grandiosa idea de agarrarle la corbata, ya se imaginaran la vergüenza que sufrió mi mamá pues le ensucie la camisa de chocolate al joven, mi mamá se disculpó con él e intento arreglar lo que había pasado, pero el chico solo se rió y dijo que no se preocupara. A pesar de mi continua impulsividad y errores, mi mamá me enseñó a ser una niña responsable de mis errores, y así pues,
115